Una de las más grandes investigaciones sobre narcotráfico de la historia comenzó en Chicago con menos de dos onzas de heroína.

En un caluroso día del verano de 2007, un vendedor de droga de los suburbios del oeste de Chicago de nombre Christopher Baines, le vendió una bolsa de plástico con 50 gramos de la mercancía en polvo de color café a un informante del gobierno cerca de la intersección de las avenidas Cicero y Chicago en uno de los vecindarios del oeste de la ciudad de Chicago.

Fue un modesto trato de la calle. El comprador le pagó a Baines $5,000 dólares. Luego de otras tres ventas a informantes, Baines fue arrestado por narcotráfico.

Casos como estos ocurren todo el tiempo en Chicago. Sólo que en esta ocasión este llevó a localizar al capo mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, el criminal más buscado del mundo, de acuerdo a documentos oficiales de los tribunales y entrevistas realizadas por periodistas del Chicago Sun-Times con personas claves en la investigación.

El arresto de El Chapo realizado por miembros de la Secretaría de Marina de México cerca de Los Mochis, Sinaloa en Enero de 2016 ya se ha convertido en algo así como una leyenda: Su intento de escapar por el pestilente sistema de drenaje luego de fallidos operativos de las autoridades en sus propiedades y uno de esos operativos después del encuentro clandestino con la actriz mexicana Kate del Castillo y el actor estadounidense Sean Penn.

Las autoridades nunca han revelado que el caso contra el hombre considerado el más grande capo de las drogas en el mundo comenzó con Baines, un narco de medio pelo cuyo padre era dueño de un pequeño supermercado en el área de Austin y quien también era chofer de un autobus del Sistema del Transporte Público de Chicago (CTA).

Los documentos oficiales de los tribunales revisados por el equipo del Sun-Times y entrevistas realizadas con Baines y otros involucrados en el caso, incluyendo un ex fiscal federal, han corroborado que un grupo bajo la Administración de la Lucha Contra las Drogas (DEA) usó una red de informantes y cientos de llamadas intervenidas para marcar el camino que los llevó a Baines y finalmente a El Chapo.

“Fuimos desde las calles de Chicago a lo alto de las montañas de México” dice Thomas Shakeshaft, ex fiscal federal asistente, quien supervisó cada fase de la investigación. “Comenzamos con un caso contra la pandilla de los Traveling Vice Lords en el lado oeste de la ciudad de Chicago y continuamos hasta llegar a lo más alto.

“Antes que Sean Penn volara a México con Kate del Castillo y grabaran el video en el que El Chapo admitía que era el más grande narcotraficante del planeta, nosotros teníamos la única grabación de voz de El Chapo en el mundo y que podíamos usar legalmente”.

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Shakeshaft asegura que se trató de “una combinación de trabajo arduo, los recursos del gobierno de los Estados Unidos y suerte”.

El caso de El Chapo fue la gran joya en la carrera de Shakeshaft como fiscal pero venía acompañada de una enorme factura.

Él comenta que la presión de mantener vivo al testigo mientras supervisaba una investigación internacional de tráfico de drogas terminó por llevarlo a beber y a un diagnóstico de estrés post traumático.

Y el caso de Baines, asegura, lo inició todo.

Thomas Shakeshaft es el ex fiscal federal asistente que manejó las investigaciones a todos los niveles de Chris Baines, los gemelos Flores quienes fueron los narcotraficantes más importantes de Chicago y la del capo mexicano Joaquín El Chapo Guzmán Loera. | Rich Hein / Sun-Times

LA ‘COMPRA’ INICIAL

El Chapo, quien en su momento fue incluido en la lista de la Revista Fortune de las personas más ricas del mundo, en 1995 enfrentó cargos de conspiración relacionada a drogas en San Diego pero fue la investigación de Chicago la que llevó a la evidencia más contundente contra el capo obsesionado con su seguridad: Una grabación en la que se escucha al propio Guzmán haciendo un trato, de acuerdo con Shakeshaft y oficiales del gobierno de alto rango.

A El Chapo se le presentaron cargos en Chicago en 2009. En ese entonces, los fiscales federales señalaron que había exportado toneladas de droga a los Estados Unidos desde México en barcos, submarinos y hasta grandes aviones 747.

Ese caso surgió de la investigación de 13 meses que llevó al arresto de Baines, de acuerdo a Shakeshaft.

“Chris Baines era reconocido para la DEA como un Traveling Vice Lord pero no necesariamente como un pandillero de tiempo completo sino como un importante traficante de drogas en el lado oeste de Chicago y vivía en Maywood” señala el ex fiscal Shakeshaft. “Así como muchos otros casos, la DEA comenzó a enfocarse en alguien conocido. El agente a cargo del caso conocía a una persona que podía comprarle a Baines. Así es como trabajamos estas cosas”.

La primera “compra” fue el 3 de Julio de 2007. Baines y su primo Charles Parker vendieron 50 gramos de heroína, menos de una taza, a un hombre con un largo historial que incluía un arresto por asesinato. El cliente recibió un pago de la DEA de al menos $3,500 dólares para convertirse en informante contra Baines, así aparece en documentos de corte.

De acuerdo a los documentos oficiales, el informante se subió en la Chevy Tahoe de Baines a las afueras de un negocio de envio de dinero y cobro de cheques en Maywood. Luego de pagarle a Baines los $5,000 dólares que le dieron los investigadores, el informante manejó hasta una casa del área de las avenidas Cicero y Chicago del oeste de la ciudad en donde el primo de Baines se subió al automóvil y colocó la droga en el portatazas.

Baines, conocido como “West Side,” le ofreció entrarle a su “equipo” de narcos, así lo declaró el informante a la DEA.

Baines y sus cómplices vendieron cantidades similares de heroína a informantes en otras tres ocasiones, según muestran los archivos.

En Julio de 2008, un equipo de agentes federales de la DEA, investigadores del Departamento de Policia de Chicago y miembros de otras agencias arrestaron a Baines.

Él estaba dispuesto a no hablar pero uno de sus amigos, un traficante de más alto rango si lo haría. Michael “El Gordo Mike” King, acordó cooperar con las autoridades.

Los proveedores de King eran Pedro “Peter” Flores y Margarito “Junior” Flores, hermanos gemelos que crecieron en el barrio de La Villita en Chicago pero que se mudaron a México para luego enviar toneladas de droga de regreso a Chicago, así se establece en documentos oficiales de tribunales examinados por el Sun-Times.

Los gemelos acordaron cooperar con los investigadores de Estados Unidos a final de 2007, de acuerdo a los archivos en corte, y fue Pedro Flores quien grabó la crucial conversación con su proveedor: El Chapo.

Guzmán y docenas de súbditos fueron señalados de tener una empresa criminal que ha exportado miles de millones de dólares de cocaína y heroína a Chicago y otras ciudades de Estados Unidos, de acuerdo con la acusación formal.

A inicios de 2016, El Chapo fue extraditado a Nueva York en donde espera el inicio del juicio que se ha programado para Septiembre. Los cargos que enfrenta en Chicago se han incluído en el monumental caso en su contra y que se desarrollará en Brooklyn. El caso incluye cientos de miles de documentos y miles de horas de grabaciones secretas.

Chris Baines. | Fotografía para el archivo policial

DE ACOMODADOR EN LA IGLESIA A NARCO

En una serie de mensajes electrónicos y conversaciones telefónicas desde la prisión en Ohio, lugar en donde cumple una sentencia de 20 años tras las rejas, Baines de 44 años de edad, quien fuera un acomodador de una iglesia cuando era niño, habla de sus origenes en una familia de clase media, cómo se involucró en las drogas y su papel involuntario en la investigación de El Chapo.

Sus padres eran propietarios de un pequeño supermercado cerca del Parque Columbus en el vecindario de Austin y la familia vivió en el barrio de West Side. Su padre fue chofer de un autobús de la CTA y trabajaba el turno nocturno. La familia se mudó a Maywood cuando Christopher tenía 5 años de edad.

A finales de la década de los 80, los dos hermanos mayores de Baines fueron asesinados a balazos en años consecutivos, su mejor amigo también fue asesinado a balazos. Baines tenía 14 años en ese entonces.

“Ya nada volvió a ser lo mismo cuando perdí a mi mejor amigo y mis dos hermanos” asegura Christopher.

Baines dice que no fue un buen estudiante pero logró graduarse de la preparatoria St. Joseph High School en Westchester donde fue compañero de clase de los basquetbolistas William Gates y Arthur Agee, quienes aparecieron en el aclamado documental “Hoop Dreams”.

Dice que consiguió un empleo en el centro comercial de Riverside en los suburbios del área de Chicago y también trabajó por un par de meses en la oficina postal de Melrose Park. Sus padres intentaron mantenerlo alejado de las calles y el estilo de vida que le arrebató a sus hermanos.

En 1991, mientras él le ponía gasolina a su carro un hombre se le acercó para pedirle un “ocho”, como en el bajo mundo se le conoce a un octavo de onza de cocaína. Baines asegura que nunca antes había negociado drogas pero aceptó hacer el trato por $150 dólares y manejó 10 minutos hasta el West Side para reunirse con un vendedor de droga que era amigo de uno de sus hermanos.

“Él me dijo ‘No, no me quiero meter en problemas con tu papá’. Yo le dije ‘Nunca lo va a saber’. El me dijo ‘Esta bien, sólo págame $125’ ”. Así asegura Baines “Me reuní con el tipo en Maywood y me gané $25 dólares de inmediato. En menos de lo que me imaginé, ya estaba vendiendo 10 “ochos” al día. Luego fueron 100 y así sin parar”.

A pesar de todo, Baines se mudó a Bloomington en el sur de Illinois pues planeaba ir a la universidad pero nunca se concretó el plan. En 1992, fue arrestado en Bloomington bajo cargos de supervisar a 20 personas que vendían cocaína crack. Fue sentenciado a 18 años en prisión estatal por ser el cabecilla de una banda dedicada al narcotráfico que generaba ganancias de hasta $10,000 dólares por semana. Tenía 19 años de edad.

En prisión, Baines se convirtió en barbero. Cuando salió de prisión en 2002, se dedicó a cortar el cabello en la barbería Adams Barber Shop en las calles Madison y Laramie del West Side:

“Estaba ganando $1,000 dólares por semana y por los cortes cobraba $12. Mis padres estaban orgullosos de mi. Puedo cortar cabello de todas las razas y todos los estilos. Soy rápido y preciso”.

Todos sus conocidos lo buscaban en la popular barbería para que les cortara el cabello. Admite que “sólo era cuestión de tiempo para que regresara al juego”.

Se dedicó a proveer cocaína y heroína a los traficantes de la calle quienes a su vez le vendían la droga a los pandilleros del West Side. Su origen de clase media lo distinguía, le daba ventaja, asegura el propio Baines “La mayoría de los tipos en la calle que forman parte de las pandillas son idiotas, sólo pueden llegar hasta cierto nivel. Yo nunca estuve involucrado en actividad pandilleril y nunca me junté con pandilleros”.

Baines dice que durante el año después que salió de prisión en 2002 vivió con sus padres. Compró una casa en Naperville pero nunca dejó de verlos. Les llevaba comida y les limpiaba la nieve.

Al mismo tiempo, Baines construía su red. Parker, el primo que estuvo involucrado en el caso del informante al que le vendieron droga el 3 de Julio de 2007, junto a otro primo, Craig Smith, se dedicaron a vender droga para Baines, de acuerdo a los archivos de corte. Smith, un adicto a la heroína, se dedicaba a probar la mercancía y a dar la luz verde cuando consideraba que los clientes la aprobarían, así lo muestran los documentos oficiales.

A pesar de que Baines fue arrestado por vender pequeñas cantidades de droga a informantes, alrededor de 334 gramos entre Julio y Diciembre de 2007, las autoridades lo señalan como un vendedor de nivel medio. Christopher acepta que compró de diversas conexiones las cuales le daban docenas de kilogramos de cocaína y varios kilos de heroína a la vez.

Michael King. | Fotografía para el archivo policial

LA CONEXIÓN CON EL GORDO MIKE’

Uno de sus buenos amigos era King, el traficante conocido como “El Gordo Mike” quien pesaba más de 300 libras y era dueño de diversas residencias en vecindarios de lujo alrededor de Chicago. Entre esos vecindarios: Gold Coast y en suburbios como Country Club Hills, Willow Springs y Orland Park.

Documentos de corte indican que las casas de King fueron acondicionadas con compartimentos secretos en las paredes en donde escondía droga y dinero en efectivo. Un trato de 100 kilogramos de cocaína no era gran problema para King, según los fiscales, pues aseguraba que conseguía la droga directamente de los gemelos Flores en México.

Baines y “El Gordo Mike” andaban juntos en sus motocicletas Harley y comían en restaurantes lujosos como Ruth’s Chris Steak House.

Baines señaló que no quería hacer negocios con su buen amigo, así que hizo los tratos a través de un asociado a King. La relación fue complicada desde el principio.

Baines dice que el proveedor, a quien no identificó, compró directamente de los gemelos. “Mi primera orden fue de 25 ‘llaves’. Yo pagué en tres días pero sólo recibí 12”.

Después, cuando no le llegó un cargamento de 35 kilos de cocaína y dos kilos de heroína, Baines dice que él y su novia viajaron a Cancún en donde el hombre de 6 pies de altura conoció a Peter Flores de 5 pies y 4 pulgadas a principios de 2007.

“Él nos dijo acerca de un mejor y más nuevo hotel y nos hospedamos ahí junto a su familia” recuerda Baines “Tocó a la puerta de mi cuarto de hotel y yo abrí ¡Era muy chaparro! Lo miré y dije: ‘En verdad que luces chistoso hijo de la ——‘. Él me respondió con un ‘Vete al ——‘. De ahí en adelante nos llevamos bien”.

Baines dice que se dió cuenta que su proveedor de Chicago lo estaba engañando y empezó a negociar directamente con Peter Flores aunque eso no duró mucho. Baines señala que aceptó sólo algunos cargamentos de varios kilos de cocaína provenientes de los gemelos pero dejó de hacer tratos con ellos en Febrero de 2007 porque le estaban enviando cocaína y heroína de mala calidad lo que hacía complicada la distribución en Chicago.

“Y la verdad no confiaba en ellos” dice Baines, quien asegura que no le gustó que Peter Flores hablara abiertamente acerca de sus otros clientes.

De acuerdo a documentos en tribunales, Baines también estaba comprando heroína de Emeterio Gutierrez, cuya familia fundó el popular y ahora cerrado restaurante de comida mexicana Nuevo León de la calle 18 en Pilsen.

Gutierrez trabajó en el restaurante y en la tienda de su madre antes de iniciar su propio negocio llamado Bubbles Auto Spa en Cicero. Ahí es donde conoció a los personajes que lo introdujeron al negocio de las drogas, se lee en documentos en corte.

“Emeterio Gutierrez no era mi contacto principal” dice Baines.

A pesar de ello, cuando las autoridades se acercaron a Gutierrez, él aceptó cooperar en el caso contra Baines. Gutierrez y la mensajera de Baines, Christine Burgos, testificaron que Baines le estaba comprando a Gutierrez un kilogramo a la semana entre 2005 y 2006 y que en 2007 fueron dos kilogramos al mes.

Baines se incriminó así mismo, de acuerdo a los archivos en corte, en cientos de llamadas grabadas en las que planeaba los tratos de drogas y presumía que generaba $25,000 dólares al mes y manejaba un Corvette color plata.

En Julio de 2008, a Baines y su red, Gutierrez, Burgos, Smith y Parker se les presentaron cargos de conspirar para traficar drogas. Todos se declararon culpables.

Gutierrez recibió una sentencia de 9 años en prisión, Smith 6 años y Parker 5 años. Burgos sólo estuvo un día en prisión. La jueza federal de distrito, Rebecca Pallmeyer, le impusó a Baines una sentencia de 20 años en prisión.

“No hay duda en mi mente de que estabas traficando grandes cantidades de una droga que es peligrosa y eso destruye el tejido de nuestra comunidad y hace de Chicago un lugar no muy agradable para vivir” señaló Pallmeyer en la audiencia de sentencia en 2014.

Baines asegura que lo “fregaron” por negarse a cooperar.

En su acuerdo, Baines admitió haber realizado cuatro tratos de heroína que iban de los 29 a los 165 gramos, un total de 334 gramos.

Sin embargo, en su audiencia de sentencia, los fiscales presentaron evidencia de que Baines había vendido por lo menos 30 kilogramos de heroína y cocaína.

“En cualquier momento que no cooperas con los federales, ellos te van a tirar con todo. Mi caso era un caso insignificante. No es justo” dice Baines.

Shakeshaft, quien lo procesó, asegura: “Si tú cooperas, potencialmente puedes ganarte un beneficio”.

Identical twins Pedro Flores (left) and Margarito Flores. | Fotografías para el archivo policial

PROGRESAR EN EL NEGOCIO

Baines ocupó uno de los peldańos más bajos en la cadena del narcotráfico de Chicago pero la información recabada en grabaciones e informantes llevaron a los investigadores a lo más alto de la escalera, de acuerdo a los documentos oficiales. “El Gordo Mike” King era un pez mucho más grande y las autoridades rápidamente lograron echarle el anzuelo a él también.

Desafortunadamente para King, uno de sus principales clientes, Vincent Todd Howard, acordó convertirse en un informante para la DEA. Howard, quien vivía en Lexington, Kentucky, reveló que King y él volaron a Puerto Vallarta en 2006 para reunirse con los proveedores de King: Los gemelos Flores.

En 2008, Howard accedió a cooperar con los investigadores. Logró grabar conversaciones con King haciendo declaraciones incriminatorias. En una de ellas, Howard habló con King acerca de un trato de 5 kilos de cocaína. Howard dijo que envió a un mensajero a Chicago con $120,000 dólares para pagarle a King por la droga.

Pero Howard dijo que los oficiales de la policia detuvieron a su mensajero en un automóvil a las afueras de Louisville, Kentucky mientras viajaba a 62 millas por hora en una zona de 55 mph y le quitaron el dinero.

Todo era una mentira que tenía como objetivo que King hablara de los gemelos pero provocó que King se preocupara pues planeaba pagarle a Peter Flores con ese dinero.

King le llamó a Flores, a quien se refería como “El Golpe Lento”, para contarle sobre lo que le dijo Howard. Después, le llamó de regreso a Howard. De acuerdo a la transcripción, King mencionó que Peter Flores “No estaba enojado”.

Pero King también le advirtió a Howard que Flores estaba preocupado que alguien en la organización estaba cooperando con los investigadores sin saber que el informante era el propio Howard.

En la transcripción de otra llamada del 22 de Junio de 2008 se puede leer, como sacado de un libreto chistoso de película de Quentin Tarantino, que King le dijo a Howard: “Voy a comprarme muebles para el patio”.

“¿Muebles para el patio de tú casa?” le preguntó incrédulo Howard.

“Por supuesto” le respondió King “Para sentarse afuera como la gente blanca. Voy a poner una TV… Esta espacioso. Puedo tener a cinco, seis personas verdaderamente cómodas”.

A King, pronto se le acabaría la fortuna en los suburbios. Cuando le presentaron la evidencia en su contra, él también aceptó cooperar, de acuerdo a los documentos en corte.

King nunca fue a prisión. Sufría de diabetes y otros problemas de salud. Murió de causas naturales antes de que el caso en su contra se resolviera.

Howard, quien admitió recibir hasta 100 kilogramos de cocaína al mes por parte de King entre 1999 y 2008, se declaró culpable de conspirar para traficar droga. Fue sentenciado a 57 meses de prisión.

drug lord Joaquin "El Chapo" Guzman

Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. | AP

EL ESLABÓN FINAL A EL CHAPO

Ahora los hermanos Flores se encontraban en la mira de los investigadores.

Los hermanos, hijos de un narcotraficante que vivió en el área de La Villita, se habían convertido en los proveedores de droga más prolíficos de la historia de la ciudad de Chicago, de acuerdo a los fiscales. Para el verano de 2003, estaban moviendo dos toneladas de cocaína al mes de México a Chicago, la ciudad que se convirtió en un importante centro de distribución, y regresaron a México más de dos mil millones de dólares en menos de tres años, indican los fiscales.

Los hermanos fueron acusados formalmente en Milwaukee en 2005 de vender más de 5 kilogramos de cocaína pero nadie se imaginaba lo extensa que era la operación de los gemelos hasta que se realizó la investigacióm en Chicago y que inició en 2007.

El Chapo se había reunido en varias ocasiones con los hermanos y en el 2008 les advirtió que sólo le compraran mercancía a él y que pararan de hacer negocios con la organización de Los Beltrán Leyva, sus enemigos, de acuerdo a los documentos en corte.

El 6 de Noviembre de 2008, los Flores eligieron una tercera opción: Las autoridades de Estados Unidos, incluyendo Shakeshaft y agentes de la DEA, quienes se reunieron en secreto con los hermanos en un hotel de Monterrey. Ahí aceptaron informar sobre El Chapo.

Ellos grabaron más de 70 conversaciones telefónicas con Guzmán. La conversación más importante fue grabada el 15 de Noviembre de 2008 cuando Pedro Flores habló con él. Flores estaba en su casa en Guadalajara. El Chapo estaba escondido en algún lugar de México.

“Gusto hablar contigo” dijo El Chapo, de acuerdo a la transcripción de la conversación “¿Cómo está tu hermano?” Preguntó Guzmán.

Flores negoció el precio de 20 kilogramos de heroína de $55,000 dólares por kilo a $50,000. “Ese precio está bien” dijo al final El Chapo.

Con esta grabación, los fiscales tenían su primera evidencia directa de El Chapo negociando un cargamento de drogas, asegura Shakeshaft quien lo llama “El caso de toda una vida”.

En 2015, los hermanos Flores, con su apariencia juvenil y luciendo más como Boy Scouts que como narcotraficantes, fueron sentenciados a 14 años en prisión por el Juez Federal de Distrito Ruben Castillo quien les advirtió que por siempre tendrían que estarse cuidando de los sicarios de El Chapo.

El juez dice que les daba un gran acuerdo debido a la cooperación extraordinaria que dieron contra El Chapo.

Los hermanos se espera que sean los testigos estrella en el caso contra el capo.

A pesar de que él no estaba enterado de su papel en la investigación que culminó con el arresto de los gemelos y El Chapo, Baines asegura que no le sorprende y dice “Este es un mundo muy pequeño”.

Traducido por Vicente Serrano / Conductor de Sin Censura con Vicente Serrano / Youtube: SinCensuraMedia