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Grandal viene con ganas, y los White Sox se lo agradecen

Lo que el club realmente espera del receptor es, bueno, llamémoslo liderazgo. Pero realmente es más sencillo que eso. Es tener las ganas y el deseo — la necesidad — de ganar.

Wild Card Round - Milwaukee Brewers v Washington Nationals
Yasmani Grandal
Rob Carr/Getty Images

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Poco tiempo después de firmar con los White Sox, Yasmani Grandal ya entraba en acción. No quería desperdiciar otro minuto y tomó el teléfono y empezó a trabajar.

De por sí ya estaba cansado de las derrotas del club. Ya estaba impaciente para que comenzara una racha ganadora.

Entonces, tan pronto como el receptor de 31 años firmó un contrato con los White Sox como agente libre por cuatro años y $73 millones una semana antes del Día de Acción de Gracias, él ya estaba llamando o enviando mensajes de texto al entrenador de lanzadores Don Cooper, al entrenador asistente Curt Hasler, al abridor All-Star Lucas Giolito, al prometedor Reynaldo López y otros.

Grandal contactó a Giolito mientras el jugador de 25 años dejaba un entrenamiento en Los Angeles. Giolito contestó muchas preguntas sobre su estilo de lanzamiento, los ajustes exitosos que hizo y el plan de ataque que utilizó con James McCann, el receptor veterano del equipo. También le hizo preguntas a Grandal sobre lo que es necesario para que un equipo tenga la mentalidad y expectativa de ganar cada día.

Hablaron de los jugadores en el clubhouse — sus puntos fuertes y las personalidades de cada uno. Hablaron de la dinámica en general del equipo, que Giolito describió como la más positiva cuando terminó la temporada del 2019. Charlaron de la cultura del club y los objetivos en el campo y acordaron que era hora de acabar con la racha de siete temporadas perdedoras, que era el momento para lograr un boleto de playoff, hazaña que el equipo no alcanza desde 2008.

Cuando finalmente colgaron el teléfono, Giolito se dio cuenta de que había estado sentado en pleno tráfico gritándole a Grandal por casi una hora. Fue algo que pudo notar el compañero de entrenamiento sentado en el asiento pasajero.

“Hombre, él va a encajar perfectamente en nuestro equipo”, dijo Giolito al zurdo de los Braves Max Fried, un ex-compañero de la secundaria y uno de sus amigos más cercanos. “Este es un gran negocio para nosotros”.

Si los White Sox acertaron con Grandal, él continuará como acabó con los Brewers en 2019, produciendo ofensivamente a un nivel All-Star. En la última temporada, el catcher nacido en Cuba y criado en Miami tuvo sus mejores registros en jonrones (28) y carreras impulsadas (77) y alcanzó más de 100 bases por bolas. Su porcentaje en base de .380 lideró a todos los receptores de Grandes Ligas.

Y si los White Sox tienen razón, el jugador que ha sido dos veces All-Star mantendrá su posición como uno de los mejores en encajar lanzamientos y liderará la defensiva junto con McCann, quien también fue un All-Star en 2019.

Pero lo que los White Sox realmente esperan de Grandal es, bueno, llamémoslo liderazgo. Pero realmente es más sencillo que eso. Es tener las ganas y el deseo — la necesidad — de ganar. Grandal ha hecho mucho de eso, especialmente durante sus cuatro temporadas con los Dodgers.

“Obviamente puedes detectarlo bastante rápido”, dijo el gerente general Rick Hahn. “Es un tipo que se preocupa por hacer las cosas de la manera correcta, es maravilloso en la preparación y planificación del juego. De alguna manera, y no es sorprendente dada su posición, es como tener a un entrenador adicional, pero uno extremadamente competitivo y serio que toma su oficio muy en serio y modela su estilo de juego de una manera que desearías que tus jóvenes imitaran”.

Grandal está consciente que hay algunos jugadores a los que puede influir más que otros. El campocorto Tim Anderson se levanta listo para competir. Otros jugadores jóvenes en ascenso, como el tercera base Yoan Moncada y los jardineros Eloy Jiménez y Luis Robert, ya están bajo la tutela del veterano astro José Abreu, uno de los grandes productores de la historia de los White Sox.

McCann también tiene experiencia y nadie cuestiona su ética de trabajo.

“El grupo de receptores, la forma en que lo veo, trabaja como una unidad”, dijo Grandal. “Si [McCann] lo hace bien, yo lo hago bien y el equipo de lanzadores lo hace bien ... si ganamos una Serie Mundial, todos tendremos anillos”.

Si Grandal puede ayudar a elevar las expectativas un poco con esos jugadores, sería genial. Pero él está aquí sobre todo por los jóvenes: Michael Kopech, Dylan Cease, López, Giolito y otros.

“Al cien por ciento”, dijo.

“Ves a los muchachos que tenemos. Ves los brazos que tienen. Es algo para estar entusiasmado. Kopech está regresando. [Carlos] Rodon regresará. Cease tiene un fuerte brazo. Lopez tiene un gran brazo. ... Estoy aquí tratando de descubrir cómo puedo ayudar a mejorar a estos jugadores”.

Paso 1: Levanta ese teléfono y comienza a hacer llamadas.

“Siento que todo, cuando lo haces individualmente, es mucho mejor”, dijo Grandal. “Me gusta interactuar con cada uno, hablar con ellos, escuchar sus preocupaciones y compartir mis pensamientos sobre cómo podemos cambiar o mejorar y luego escuchar lo que tienen que decir.

“Muchas veces, todo se reduce a la confianza que te tienen. Muchas veces, como somos seres humanos, tenemos que estar fuera del campo para hablar sobre otras cosas. Vamos a hacer todo lo que podamos para ganar esa confianza y lograr que confíen en mí tanto como sea posible”.

This story will appear in the Dec. 21 edition of the Sun-Times’ Sports Saturday edition. To read it and other La Voz Chicago stories in English, click here. For more Spanish-language stories, go to suntimes.com/la-voz.