clock menu more-arrow no yes

Filed under:

Controlemos el virus, protejamos a los trabajadores, y la economía se recuperará

La fantasía de Trump de reactivar la economía para poner fin a la pandemia funciona exactamente al revés.

AP Photos

Read in English

Durante los últimos meses el presidente Donald Trump se ha desempañado de una forma sin precedentes ni digna de su cargo.

Ha puesto en peligro a quienes lo rodean al tratar de transformar la pandemia en una guerra cultural. Se burla de la ciencia, afirmando que los hechos son ficción y que sus propias creencias deben ser consideradas como la única referencia.

Ha avivado la xenofobia, sin pensarlo dos veces. Y una y otra vez ha demostrado que no comprende ni respeta a los héroes que protegen a este país: los hombres y mujeres que lo defienden de los enemigos en el extranjero y aquellos que nos protegen de un virus que ya ha matado a más de 220,000 ciudadanos americanos.

Aunque nunca podremos tolerar o volvernos insensibles al comportamiento de Trump, la triste realidad es que ya no es sorprendente. Él es quien es.

A Trump no le importan los soldados ni los trabajadores

El mes pasado, la influyente revista The Atlantic reveló que, según informes, Trump llamó “tontos” y “perdedores” a quienes murieron o resultaron heridos en el frente de guerra, al tiempo que les dijo a quienes lo rodeaban que “nadie quiere ver” a quienes han perdido partes del cuerpo luchando por nuestro país, haciéndose eco de los comentarios que ha hecho públicamente una y otra vez cuando calumnió a héroes de guerra como John McCain y a familias de caídos en combate, como los Khans.

Pero la ignorancia de Trump hacia quienes sirven a nuestra nación no se limita a los uniformados. Su desdén por los que considera inferiores a él también es evidente en la forma en que trata a los que trabajan en hospitales, supermercados y lugares de trabajo sindicalizados que arriesgan su salud simplemente por ir a trabajar todos los días: estadounidenses desesperados por recibir un alivio mientras la pandemia y la recesión continúan sin tener un final a la vista.

Este presidente está demasiado ocupado politizando, mintiendo o ignorando de plano las emergencias a las que ellos se enfrentan como para mover un dedo para impulsar una legislación que podría ser nuestro salvavidas.

La fantasía de Trump de reactivar la economía para poner fin a la pandemia funciona exactamente al revés. Los estadounidenses no pueden resolver una crisis económica y de salud pública que nos pone en peligro en nuestros lugares de trabajo, o nos deja sin trabajo, hasta que primero tengamos el virus bajo control.

En la larga lista de países industrializados, Estados Unidos ha hecho uno de los peores trabajos para contener el virus y sigue siendo uno de los más alejados de la recuperación, a pesar de las mentiras de Trump de que él solo nos ha salvado. La razón es simple: otros líderes escucharon a los expertos y protegieron a los que estaban a su cargo.

Mientras tanto, Donald Trump engañó al pueblo estadounidense, advirtiendo a un reportero de Washington en privado sobre lo mortal y contagioso que era el COVID-19 mientras rechazaba la amenaza en público, negándose a asumir alguna responsabilidad. Peor aún, sus acciones imprudentes están contribuyendo directamente a la propagación de este virus mortal mientras continúa realizando presentaciones con miles de simpatizantes sin cubrebocas e incluso organizando lo que ahora parece haber sido un evento de gran difusión en la Casa Blanca, simplemente para promocionar a su candidata a la Corte Suprema, en contra de las recomendaciones médicas en medio de una crisis de salud pública.

Ahora, debido en parte a la negligencia de Trump, su ignorancia deliberada y su incompetencia, los estadounidenses siguen muriendo por miles, y las infecciones y hospitalizaciones están aumentando una vez más en todo el país.

No entiende el sacrificio

Entonces, a pesar de ocupar el cargo más alto en el llamado “mundo libre”, a pesar de ser técnicamente un “servidor público”, la realidad es que Donald Trump no comprende en absoluto el verdadero significado del servicio o del sacrificio. Cree que el carácter de una persona se mide por el tamaño de su cartera y es incapaz de comprender la idea de luchar por algo más grande que él o de servir a nadie más que a sí mismo.

Estas creencias que él sostiene son contrarias a lo que uno aprende cuando se vuela en un helicóptero militar Black Hawk a gran altura sobre una zona de combate o se trabaja en una mina de carbón a miles de pies de profundidad.

En el ejército, el “Credo del Soldado” exige que nunca dejemos atrás a un camarada caído. Y es fundamental para el éxito de la misión, la moral de la tropa, la preparación de la tropa, todo, que cada miembro del servicio en cada zona de guerra del mundo sepa que si sucede lo peor, las tropas que los rodean harán todo lo que esté a su alcance para que vuelvan a estar a salvo, con poca consideración por su propio bienestar personal.

En un sindicato, cuando han estado trabajando junto a sus compañeros de trabajo, cuando se han estado cuidando las espaldas de los demás y luchando juntos por sus derechos y beneficios, tienen que confiar y dedicarse el uno al otro. Debe comprometerse a llevar la justicia a todos los lugares de trabajo y garantizar la justicia social para todos los estadounidenses, independientemente de que tengan beneficios como líderes sindicales.

El servicio puede tomar muchas formas en Estados Unidos. Están los que responden al llamado del deber, visten el uniforme de nuestro país y se sacrifican por él. Están los que ponen en riesgo su propia vida para combatir incendios, los que educan a nuestros hijos o atienden a nuestros enfermos. Es mostrar aprecio a través de la acción para aquellos que protegen a nuestro país en uniforme y los trabajadores vestidos de civil que también ayudan a fortalecerlo.

Pero Donald Trump nunca lo entenderá. Para Donald Trump, la idea del sacrificio siempre será sobre lo que otras personas pueden sacrificar por él. Y cuando este presidente degrada el servicio militar o la dignidad del trabajo, degrada a todos los estadounidenses que se han sacrificado por algo más grande que ellos mismos, a todos los estadounidenses que han estado en la primera línea de esta pandemia, desde las enfermeras y conserjes de nuestros hospitales, hasta las personas que dan a luz, los que entregan el correo y los asistentes en los hogares de ancianos de nuestros seres queridos.

El significado de servir

Cuando nuestro país está lidiando con una pandemia mortal, ¿cómo se supone que vamos a confiar en el liderazgo de un supuesto servidor público que, básicamente, no puede comprender el significado de lo que es servir? ¿Un presidente que muestra constantemente un juicio increíblemente pobre y un desprecio insensible por la vida de los demás? Los líderes buenos y eficaces no ponen en peligro a quienes se supone que representan. Los líderes buenos y eficaces dicen la verdad, incluso cuando es inconveniente.

Por el bien de este país, ya es hora de que la persona sentada detrás del escritorio de madera de la Sala Oval, en la Casa Blanca, comprenda el verdadero significado del servicio estadounidense.

Tammy Duckworth, demócrata, es la segunda Senadora por Illinois. Richard Trumka es presidente de AFL-CIO.