El COVID-19 golpea fuerte a los latinos: Depende de nosotros mejorar nuestro estado de salud para disminuir su impacto

Los latinos, como los afroamericanos, sufren en forma desproporcionada de enfermedades crónicas como la diabetes. Eso es desastroso en la lucha contra el coronavirus.

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A mural in Chicago’s Little Village neighbhorhood, which has a large Hispanic population.

Los latinos sufren diabetes de una forma desproporcionada. Ahora, también están siendo golpeados con fuerza por el coronavirus.

Sun-Times file

La Voz es la sección en español del Sun-Times, presentado por AARP Chicago. 

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La palabra “A1C” puede parecerle el apodo de una estrella musical. Pero en realidad es el nombre de un simple e importante análisis de sangre que los latinos deberían conocer. Los afroamericanos también. Yo me familiaricé personalmente con eso hace 15 meses.

El A1C indica el nivel promedio de azúcar en la sangre que una persona ha tenido durante los últimos dos o tres meses. Algunos médicos incluyen esta prueba en los exámenes físicos regulares. De esa forma puede diagnosticarse si usted está a punto de desarrollar diabetes o, incluso, puede evaluarse qué tan bien está manejando la diabetes.

Explico esto porque los diabéticos que contraen el coronavirus tienen más probabilidades de sufrir complicaciones graves.

Esto podría impactar a los latinos, especialmente a los puertorriqueños y a los de ascendencia mexicana, como yo.

Si se comparan las cifras con los padecimientos de los estadounidenses blancos o anglosajones, los latinos sufren diabetes de una forma desproporcionada.

Ahora, también los latinos están siendo golpeados con fuerza por el coronavirus.

Los latinos representan 17% de la población de Illinois, pero representan el 25% de los casos de infectados en el estado. El 15% de los hispanos infectados han muerto.

Los afroamericanos, que también son propensos a padecer de la diabetes, también están sufriendo desproporcionadamente por el coronavirus. Representan casi el 34% de las muertes por Coronavirus en Illinois, aunque representan sólo el 14% de la población del estado.

La Dra. Marina Del Ríos, que trabaja en la sala de emergencias de la Universidad de Illinois en Chicago, y que también forma parte del grupo “Illinois Latino Initiative COVID-19” o La Iniciativa Latina COVID-19 de Illinois, me dijo que ha empezado a ver más a latinos luchando contra el coronavirus en la unidad de cuidados intensivos. Otros médicos en Chicago le han dicho lo mismo.

No es una sorpresa. Muchos latinos, así como los afroamericanos, trabajan en el sector de servicios dentro de lugares muy concurridos. Para ellos, trabajar desde casa para evitar el contagio, es imposible. “El distanciamiento social es un privilegio”, aseguró Del Ríos.

Los inmigrantes indocumentados que no tienen seguro de desempleo tienen más probabilidades de trabajar mientras están enfermos. “Mi impresión es que muchos pacientes que aún con síntomas están trabajando es porque no tienen manera de evitarlo”, dijo Del Ríos.

Los hogares con familiares de varias generaciones son tan comunes en las comunidades latinas y afroamericanas, como de otras razas. Inevitablemente, algunas personas traen el virus a casa e infectan a otros miembros de la familia con más edad y que por eso son más vulnerables.

“Lo que estamos viendo ahora son las tasas de transmisión”, dijo Del Ríos sobre la rápida propagación del virus entre los latinos.

Los mensajes también ha sido un problema debido a las barreras que el inglés significa para muchos hispanos. El grupo “Illinois Latino Initiative COVID-19” está trabajando para hacer conciencia sobre esto.

El Gobierno del estado y de la ciudad están tomando medidas para tratar de frenar la propagación del virus. El condado tiene un historial de atención solidaria para aquellos sin seguro médico.

Pero también debemos tomar medidas para mejorar nuestra salud en general. Eso significa vigilar nuestro peso, hacer más ejercicio (las caminatas largas servirán para algunos) y comer mejor siempre que sea posible.

Eso significa comer menos arroz y más verduras. Las verduras frescas son demasiado caras para algunos, pero las verduras congeladas más asequibles pueden ser una solución. Significa también reducir las tortillas, que tienen un alto índice de azúcar.

Yo hablo por experiencia. Durante casi un año, trabajé mucho tiempo sentada. Comencé a beber refrescos: el azúcar y la cafeína me daban un impulso de energía “extra” en las tardes. Dejé de caminar y me tomaba un autobús desde la oficina hasta el tren. Mi dieta incluía papas y pizza. Subí 8 libras.

Y hace 15 meses, en un examen de sangre de rutina, mi A1Cmarcó algo “anormal”. Iba camino a tener diabetes tipo 2. Como soy delgada no pensé que pudiera sufrir diabetes, a pesar de que se desata en muchos parientes y algunos de ellos han sufrido muertes dolorosas a causa de esa enfermedad.

Así que tenía que actuar. Comencé una dieta además de hacer ejercicio. Algunas personas también necesitan medicamentos. Los médicos como la Dra. Del Ríos, en UIC, están preocupados de que los pacientes con enfermedades crónicas no vayan al doctor por miedo a contagiarse el virus. Deben mantenerse en contacto y seguir haciendo sus controles.

La diabetes y afecciones como la obesidad y la presión arterial alta no se limitan a los latinos y afroamericanos. Demasiados estadounidenses son obesos. Además, algunos también sufren de presión arterial alta y de diabetes tipo 2.

Se ha creado una tormenta perfecta de complicaciones para quienes luchan contra el coronavirus. En marzo, el 89% de los pacientes hospitalizados con el virus tenían al menos una condición de salud subyacente, de acuerdo a un reporte del CDC.

Aquellos que puedan mejorar su dietas e iniciar una rutina de ejercicio, deben hacerlo. Esto será parte del largo camino en la lucha contra el coronavirus y muchas enfermedades.

Marlen García es miembro de la Junta Editorial del Sun-Times.

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