clock menu more-arrow no yes

Filed under:

Carta al Editor: El cierre planificado del hospital Mercy es un claro ejemplo de racismo estructural

Mientras Medicaid tiene médicos muy mal pagados, hospitales como Mercy y otras instituciones y personas brindan atención a personas de color de bajos ingresos.

Ashlee Rezin Garcia/Sun-Times

Read in English

Es lo más cercano a la definición de un libro de texto sobre racismo estructural: un sistema establecido por nuestro gobierno que conduce a que haya menos servicios, de menor calidad, para las comunidades negras y latinas, porque se niega a pagar el costo real de esos servicios.

Muchos residentes de Chicago que trabajan o viven en el sur de la ciudad pueden haberse sorprendido por el reciente anuncio de que Mercy Hospital planea cerrar después de más de 150 años de servicio a la comunidad. Nosotros no.

Como líderes de un centro de salud comunitario que atiende a muchos de los que se verán afectados por el cierre de hospitales que forman parte de la red de seguridad, como Mercy, tenemos una visión de primera fila de los desafíos que enfrentan estas instituciones.

Se podría disculpar a un observador externo por pensar que Mercy Hospital estaba prosperando, a juzgar por sus ocupados departamentos de hospitalización, consultorios y salas de urgencia, así como por el alto promedio diario de gente que por ahí circula.

Pero Mercy está cerrando por razones que nada tienen que ver con la demanda por sus servicios.

En cambio, debemos mirar al sistema de atención médica estadounidense, y al Medicaid de Illinois en particular, para comprender cómo están fallando las instituciones que sirven a los pobres y a las personas de color. Es un ejemplo perfecto de racismo estructural.

El Medicaid está diseñado principalmente para servir a los pobres y sus afiliados son desproporcionadamente negros y latinos. Aunque el 32% de los habitantes de Illinois son afroamericanos o latinos, estos grupos comprende el 55% de todos los afiliados a Medicaid de Illinois.

Al mismo tiempo, Medicaid tiene en Illinois a médicos, hospitales y otras personas muy mal pagadas que brindan atención a nuestros residentes más vulnerables. Cuando el estado anunció con orgullo recientemente que incrementaría las tarifas de Medicaid, el resultado fue que ese aumento sólo cubre el 60% de lo que paga Medicare.

Peor aún, Medicaid tiende a favorecer a pacientes dentro del hospital sobre los procedimientos ambulatorios y de atención especializada, precisamente mientras que las mejoras en la atención han llevado a una disminución en la cantidad de pacientes que necesitan ser ingresados ​​en un hospital.

Como resultado, los hospitales de la red de seguridad como Mercy, están al borde de la insolvencia. Más importante aún, la situación deja a las comunidades a las que sirven en crisis, con un gran número de afroamericanos de bajos ingresos y residentes latinos que pierden el acceso a servicios vitales en sus vecindarios, en particular la atención primaria de diagnóstico y las consultas ambulatorias y especializadas.

Si queremos que los hospitales en nuestras comunidades más vulnerables dejen de cerrar y le demos crédito a nuestro llamado de poner fin a la falta de igualdad en la salud que afectan a los habitantes de color de Chicago, es imperativo que aumentemos las tarifas de Medicaid para cubrir el costo real de brindar atención de alta calidad para todos.

Dan Fulwiler, MPH, presidente y director ejecutivo
Carmen Vergara, RN, MPH, COO
Centros de Salud Esperanza