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Enfermeras inician una huelga de siete días en gran parte por el COVID-19

“A veces no nos cuidamos primero a nosotros mismos, nos ocupamos de nuestros pacientes.”

Pat Nabong/Sun-Times

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Las enfermeras del Hospital de la Universidad de Illinois iniciaron el sábado una huelga de siete días, en su disputa por firmar un nuevo contrato que incluya limitar la cantidad de pacientes que estén bajo el cuidado de cada enfermera y tener un mejor equipo de protección personal.

Cientos de enfermeras y enfermeros abandonaron oficialmente el trabajo y se lanzaron a una manifestación bajo la lluvia, a las 7 am, frente al hospital ubicado en 1740 W. Taylor St. Los administradores afirman que han ofrecido términos “justos y generosos” a unos 800 miembros representados por la Asociación de Enfermeras de Illinois.

Pero la enfermera médico-quirúrgica, Josephine Daylo, dijo que se debe hacer más para garantizarles un equipo de seguridad adecuado; ésta es una pelea que, según ella, es personal.

Al principio de la pandemia, Daylo tuvo una tos desagradable que se convirtió en un caso de COVID-19, lo que la agregó a una lista de 270 de sus colegas que contrajeron este virus mortal. Y ella alega que se contagió, en parte, porque no se le proporcionó el equipo de seguridad adecuado.

“Pensé que me iba a morir”, dijo Daylo, mientras ella y otros profesionales médicos sindicalizados se manifestaban frente al hospital. “Casi no llego [a mi cumpleaños]. Mi edad casi se detiene a los 59, pero luché y luché, por mi familia y por esta familia [de colegas]... Amamos nuestro trabajo, amamos nuestra profesión, por eso estamos aquí”.

Las negociaciones del contrato se han estancado desde que expiró el acuerdo anterior de las enfermeras el pasado lunes 7. Y el sindicato dijo que “aún están muy alejados en cuestiones claves del contrato, tras 20 reuniones para negociar”.

El 19 de agosto votaron iniciar una huelga de siete días. El 2 de septiembre la asociación de enfermeras presentó un aviso previo, con 10 días de anticipación, de su intención de declarar la huelga.

La Junta del Fideicomiso de la Universidad de Illinois presentó una demanda a principios de esta semana en un intento fallido de bloquear la huelga, alegando que un paro laboral representaría “un peligro claro y presente” para el público.

Después de que la huelga se hiciera oficial, Michael Zenn, director ejecutivo del Hospital y las Clínicas de la Universidad de Illinois, dijo que los administradores estaban “decepcionados” de que una sesión maratónica de 14 horas, convocada para negociar el viernes pasado, terminara sin ningún acuerdo.

“Creemos que hemos sido justos y generosos con el INA durante las negociaciones y en nuestra última oferta, reflejando nuestro respeto y compromiso con nuestras colegas enfermeras”, dijo Zenn en un comunicado.

“Estamos en medio de una pandemia y mantener el personal adecuado para funciones críticas de atención médica es aún más urgente en estos tiempos. Aunque respetamos plenamente el derecho de huelga de nuestras enfermeras, creemos que este paro laboral no es lo mejor para el Hospital de la Universidad de Illinois ni para nuestros pacientes ”, dijo Zenn.

Mientras las enfermeras se reunían frente al hospital ubicado en el Near West Side para manifestarse en el primero de los siete días de huelga planificados, los automovilistas, incluidos varios conductores de trenes de la CTA, las apoyaron haciendo sonar sus bocinas. En solidaridad, el representante federal Jesús “Chuy” García, demócrata por Illinois, vistió una playera polo azul y su gorra de ex alumno de la Universidad de Illinois-Chicago.

Crystal Miles, quien ha sido enfermera en el área de cuidados intensivos neo-natal durante 32 años, dijo que la seguridad de los pacientes es la principal prioridad de las enfermeras. Dijo que están abrumadas con la cantidad de pacientes que deben cuidar.

“La moral aquí está baja”, dijo Miles. “Es difícil pensar que vienes aquí para salvar una vida, pero la administración no piensa en la tuya. Ni siquiera nos dan el equipo para [hacer nuestro trabajo]”.

Daylo dijo que después de su batalla de tres meses con el virus, todavía no puede caminar desde el estacionamiento hasta el hospital sin tener que detenerse para recuperar el aliento. Contó que un paciente le preguntó recientemente por qué seguía trabajando a pesar de sus problemas respiratorios.

“Porque quiero estar aquí para ti y cuidar de ti”, le respondió Daylo al paciente.

“Así de devotos somos”, dijo. “A veces no nos cuidamos primero a nosotros mismos, nos ocupamos de nuestros pacientes... Quiero este contrato no solo para mí, sino para todos y por el futuro”.

Los funcionarios del hospital dijeron que se ofrecieron a reunirse para seguir negociando este fin de semana, la próxima semana y “durante todo el tiempo que sea necesario para resolver los problemas pendientes y llegar a un acuerdo justo y equitativo”.