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EDITORIAL: Los incendios de California y la racha de tormentas sobre Chicago revelan los daños por el cambio climático

Lo que hemos presenciado en California y el Medio Oeste en las últimas semanas, incendios forestales y tormentas sin precedentes, son sólo una parte del comienzo de la destrucción que se avecina.

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Los incendios forestales de la costa oeste nos están dando una visión aterradora de los ruinosos efectos en aumento del cambio climático que llegaron más rápido de lo que muchos científicos esperaban.

No podemos permitirnos ignorar plácidamente lo que ocurre.

Los incendios forestales en todo el oeste, incluidos cinco de los 10 incendios forestales más grandes registrados en California, quemaron millones de acres y mataron a al menos 33 personas.

Los incendios demuestran que los efectos dominó del cambio climático, causados ​​en gran parte por la quema de combustibles fósiles y pronosticados desde hace mucho tiempo por los científicos, ya están aquí.

“Muchos impactos del cambio climático que estamos viendo se están produciendo más rápido y son mayores de lo que anticipamos hace apenas una década”, nos dijo el viernes Michael Mann, distinguido Profesor de Ciencias Atmosféricas en la Universidad Penn State.

En el oeste el clima más cálido ha secado el suelo. La baja humedad del suelo hace que las olas de calor sean más calientes, porque se reduce el efecto de enfriamiento del agua que se evapora del suelo. El suelo seco se endurece y absorbe menos humedad cuando llueve. El calor reduce la capa de nieve anual de las montañas y, por ende, su posterior caída en forma de agua.

Todo eso provoca temperaturas más altas y baja humedad, que se correlacionan con incendios más fuertes.

Los incendios no sólo cobran vidas y destruyen la infraestructura. También contaminan nuestro aire con humo y nuestra agua con el escurrimiento de los químicos peligrosos de las estructuras quemadas, lo que enferma a la gente.

Y los enormes costos financieros de la recuperación hacen que cada día sea más difícil para los gobiernos y para las empresas tomar medidas que, en primer lugar, reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero, la causa fundamental del cambio climático.

Aquí en el Medio Oeste estamos experimentando efectos en cascada similares tras la rara racha de tormentas sufrida el 10 de agosto. Solo en Chicago, una ciudad que ya lucha con la reducción de su reserva forestal urbana, perdimos miles de árboles.

La pérdida de árboles provocará temperaturas más altas, más inundaciones y una peor calidad del aire, porque los árboles absorben el agua y filtran los contaminantes del aire. Más inundaciones aumentarán la cantidad de veces que el agua de lluvia desbordada lleve aguas residuales no tratadas al lago, contaminando nuestra agua potable. Un agua y un aire más sucios provocarán más problemas de salud.

La pérdida de árboles también tiene un costo psicológico, ya que los vecindarios ya no reciben el impulso emocional de la sombra y la belleza de los árboles, sus aves y otros animales. Y el simple trabajo de quitar las ramas dañadas y los árboles derribados por la racha de tormentas está significando más presión financiera para la Municipalidad.

Necesitamos dar un paso al frente ahora y hacer todo lo posible para romper estos constantes ciclos de desastres, que incluyen el derretimiento del hielo polar y el aumento del nivel del mar.

La racha de tormentas del mes pasado también dañaron o destruyeron miles de hogares, lo que requerirá su reconstrucción, acciones que consumen un uso intensivo de energía que se suma al calentamiento global. Y la racha de tormentas dañaron catastróficamente los cultivos de soya y maíz.

Solo en agosto, informó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) la semana pasada, Estados Unidos fue golpeado por cuatro desastres diferentes que provocaron pérdidas de billones de dólares: los incendios forestales, la racha de tormentas y dos huracanes. A medida que estos desastres ocurran con más frecuencia, tendremos menos tiempo para recuperarnos después que ocurran, y el daño que provoquen se irá acumulando.

En Washington, la respuesta de la Administración Trump ha sido reducir sistemáticamente las protecciones ambientales y empeorar los problemas. La semana pasada, Andrew Wheeler, el Administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Trump, dijo que si el presidente es reelegido, continuará debilitando las regulaciones ambientales.

Chicago es una de las 25 ciudades que se ha unido al Desafío Climático de Ciudades Estadounidenses de $70 millones para reducir las emisiones de carbono. Pero es necesario hacer más. Illinois necesita invertir fuertemente en soluciones basadas en la naturaleza, como plantar más árboles y acelerar sus esfuerzos para hacer la transición hacia el ahorro y reciclaje de energía y hacia una economía libre de carbono.

Para llevar a Illinois en esa dirección necesitamos una acción inmediata en Springfield sobre la legislación de energía limpia estancada desde hace mucho tiempo, algo que se nos dice que está cobrando impulso en pláticas a puerta cerrada.

Lo que hemos presenciado en California y el Medio Oeste en las últimas semanas, incendios forestales y tormentas sin precedentes, son sólo una parte del comienzo de la destrucción que se avecina.

Siempre y cuando no se haga nada más.

Envíe sus comentarios a: letters@suntimes.com