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‘Marcha tras marcha. Protesta tras protesta. Y nada cambia en Estados Unidos’

“Hoy nos enteramos de que una persona no tiene derechos ni siquiera en su propia casa”, dijo un sacerdote activista sobre Breonna Taylor.

AP Photos

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Cientos de manifestantes inundaron la noche del miércoles las calles de Chicago, desde Auburn Gresham hasta Logan Square, cuestionando la decisión de un jurado de no acusar a los agentes de la policía que participaron en el fatal tiroteo de Breonna Taylor, a quien le dispararon fatalmente dentro de su domicilio, en Louisville, Kentucky.

Un gran jurado de Kentucky decidió no imputarle cargos a la policía de Louisville por el asesinato de Taylor durante una redada antidrogas que les salió mal. Los fiscales dijeron el miércoles que dos oficiales que dispararon sus armas contra la mujer negra tenían justificación para usar la fuerza para protegerse, después de que les dispararan.

El jurado presentó sólo tres cargos contra el oficial despedido Brett Hankison, relacionados a generar peligro sin sentido y por disparar contra una casa al lado de la de Taylor, donde había gente. El FBI todavía investiga posibles violaciones a la ley federal en relación con esa redada a la casa de Taylor en la noche del 13 de marzo.

Los manifestantes de la comunidad de Auburn Gresham, en el sur de Chicago, se concentraron en la Iglesia de Sta. Sabina el miércoles por la noche para exigir justicia para Taylor.

Varias docenas de manifestantes se reunieron en los escalones de la iglesia, en 1210 W. 78th Place, alrededor de las 5 p.m, antes de marchar hacia Racine Avenue.

Las emocionadas súplicas por justicia para Taylor se gritaban por megáfono, mientras el tráfico era bloqueado. “Estamos cansados de estar hartos”, era la proclama.

Luego, después de una corta marcha que terminó en la intersección de la calle 79 y la Avenida Racine, el reverendo Michael Pfleger, el pastor de esa iglesia, derramó “sangre” falsa sobre el asfalto, dibujando la palabra “Breonna”.

“Desafortunadamente, el gran jurado de hoy ni siquiera nombró su nombre”, dijo Pfleger. “Estamos aquí porque hoy se concretó una farsa en Estados Unidos, pero no una nueva farsa. Lo mismo de siempre, que sucede una y otra vez.

“Se envía de nuevo el mensaje a todo el país de que las vidas de negros y latinos no significan nada aquí”, agregó.

Los manifestantes luego se sentaron en plena intersección de las calles para orar, pidiendo paz y justicia en Estados Unidos.

“Marcha tras marcha. Protesta tras protesta. Y nada cambia en Estados Unidos”, dijo Pfleger.

“Hoy nos enteramos de que una persona no tiene derechos ni siquiera en su propia casa”, dijo sobre Taylor.

“La policía está demasiado protegida en este país. Cuando la policía hace algo malo, tiene que ir a la cárcel”.

Una multitud de cientos de personas también se reunieron frente a la sede de la Policía de Chicago el miércoles por la noche en Bronzeville, en la calle 35 y Michigan Avenue. El edificio fue bloqueado por una pared de los tráilers que avientan sal en el invierno.

Cassandra Greer-Lee, una de las docenas de manifestantes que se dirigieron a la multitud, dijo que las tácticas de intimidación del Departamento de Policía de Chicago no la detendrían.

“Ejerceré mi derecho”, le dijo a la multitud. “No me moverás. No me intimidarás. No me importa.”

Lamar Whitfield, líder de la fundación “Nunca Más” (No More Foundation) y otro orador en la protesta, dijo que estaba “disgustado” por las noticias en Louisville. Pero dijo que también esperaba la propuesta de compensación por $12 millones que la familia de Taylor recibió la semana pasada de la Ciudad de Louisville.

“Es lamentable que básicamente estén diciendo que eso es lo que valía su vida. Debería recordarnos a todos nosotros en este mundo que, de manera realista, somos sólo un número para otras personas”, dijo Whitfield. “Juntos somos quines dirigimos este país; somos quienes permitimos que este país avance en una dirección positiva”.

Más tarde, el miércoles por la noche, varios cientos de personas se reunieron en Palmer Square con una brigada de ciclistas que vigilaba cada intersección por la que pasaban. La policía en bicicleta siguió de cerca la actividad.

“Estoy aquí esta noche para asegurarme de que digamos su nombre y lo digamos en voz alta”, dijo Janell García. “Al no responsabilizar a estos oficiales, se demuestra que se está ignorando lo que hemos estado exigiendo durante todo el verano”.

Cerca de Millennium Park, unas docenas de manifestantes se reunieron antes de una marcha que zigzagueó por el centro.

Entre la multitud, en el mitin previo a la marcha, había tres sacerdotes franciscanos de la Iglesia Católica de San Pedro, que querían apoyar a los manifestantes.

“La inclusión gana”, dijo el Padre Ed Shea, de la Congregación de San Francisco de Asís. “La Casa Blanca quiere excluirnos”.

LaShawn Littrice, quien dirigió los cánticos de “¡digan su nombre!” para recordar a Breonna Taylor, es madre de siete hijos, incluida una joven de 26 años. Dijo que no puede comprender el dolor que siente la familia de Taylor.

“Estoy tan harta de ver lo que sucede”, dijo Littrice, quien es de Englewood pero ahora vive en los suburbios del sur de Flossmoor. “Esta no debería ser algo normal.”

Después de que los oficiales impidieran que los manifestantes marcharan hacia el norte por Michigan Avenue en la calle Illinois, la multitud se dirigió hacia el sur.

Con coches que pasaban pitando en la intersección de las calles State y Madison, los manifestantes formaron un círculo y guardaron un momento de silencio en honor a Taylor. Un hombre se arrodilló mientras otros levantaban sus puños al aire.

Contribuyó: Associated Press