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Al igual que el actor de ‘Black Panther’, más personas padecen cáncer de colon antes de los 50

La idea de beber un líquido poco apetitoso para limpiar el colon y luego permanecer cerca del baño durante horas es suficiente para que muchas personas se asusten.

AP Photos

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La muerte de Chadwick Boseman, estrella de la película “Black Panther”, a los 43 años por cáncer de colon, apunta a la necesidad de que las personas estén más atentas, independientemente de la edad, para ver a un médico ante la primera señal de síntomas, dice la Dra. Sonia Kupfer, Directora de la Clínica sobre Riesgos y Prevención del Cáncer Gastrointestinal de la Universidad de Chicago.

Boseman, actor que también interpretó con éxito a Jackie Robinson en “42” y a James Brown en “Get On Up”, murió el 29 de agosto. Tenía dos años menos que la edad (45 años) en la que las últimas pautas de salud del gobierno aconsejan a los afroamericanos hacerse la prueba de detección de uno de los cánceres más fáciles de prevenir.

Sin embargo, el cáncer de Boseman ya estaba en la etapa 3 cuando se le diagnosticó en 2016, lo que significa que había crecido a través de la pared del colon. Luego, el cáncer se diseminó más allá de su colon hasta la etapa 4.

Los expertos recomiendan hacerse la primera colonoscopia antes de los 50 años, sobretodo para aquellos que tienen mayor riesgo. Pero la Sociedad Estadounidense de Lucha contra el Cáncer va más allá, instando a que todas las personas de 45 años se realicen pruebas de detección, aunque es posible que el seguro médico no lo cubra.

La incidencia de cáncer colorrectal entre adultos menores de 50 años se ha duplicado en los últimos 24 años; los negros tienen un riesgo más alto que los blancos de sufrirlo.

Eso es a pesar del aumento en la cantidad pruebas de detección y una disminución de más del 30% en la incidencia del cáncer de colon entre la población en general, en ese período.

Chicago tiene la quinta tasa de mortalidad más alta por cáncer colorrectal entre las 30 ciudades más grandes del país: 18.2 muertes por cada 100,000 personas, en comparación con el promedio nacional de 14.8 muertes, según un estudio hecho entre 2013 y 2017 que muestra las últimas estadísticas disponibles.

Ese estudio encontró que la tasa de mortalidad entre los afroamericanos a nivel nacional era un 43% más alta que entre los blancos. En Chicago, la tasa entre los negros (25.9) fue un 69% más alta que la de los blancos (15.3).

Eso equivale a 2252 afroamericanos más en todo el país que mueren de cáncer colorrectal cada año y 96 muertes más en Chicago al año, según el estudio en que participó como co-autor el Dr. Abigail Silva, profesor asistente en la Facultad de Ciencias de la Salud y Salud Pública de Parkinson en la Universidad Loyola de Chicago.

Las tasas de muertes por cáncer colorrectal en el Condado de Cook, entre 2013 y 2017, fueron de 9.7 por cada 100,000 estadounidenses de origen asiático, 10.3 para los latinos, 13.9 para los blancos y 23.1 para los negros, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Puede haber obstáculos para ser examinados y diagnosticados para las personas que carecen de un seguro médico de calidad y para aquellos cuyos trabajos les dejan pocas posibilidades de programar un tiempo libre, enfrentan un largo viaje en transporte público o carecen de cuidado confiable de sus hijos, situaciones empeoradas por la pandemia de coronavirus, dice el Dr. Keith B. Naylor, profesor asistente de Medicina Clínica en el Departamento de Medicina, Gastroenterología y Hepatología de la Universidad de Illinois en Chicago.

Otro obstáculo es la reacción inicial que algunos tienen al escuchar sobre los preparativos necesarios para hacerse una colonoscopia, la herramienta clave de detección. La idea de beber un líquido poco apetitoso para limpiar el colon y luego permanecer cerca del baño durante horas es suficiente para que muchas personas se asusten.

Durante una colonoscopia, un médico inserta un tubo con una pequeña cámara de video en el recto del paciente sedado para ver el interior del colon.

Un médico del Rush University Medical Center dice que, en lugar de una jarra de un galón de preparación de limpieza, las personas que se preparan para una colonoscopia pueden pedir a sus médicos que, en cambio, tomen una limpieza en dos partes que equivale a seis vasos tequileros, para que el proceso sea más tolerable.

La Dra. Salina S. Lee, profesora asistente de medicina en la División de Gastroenterología de Rush, también aconseja a quienes no tienen síntomas de alto riesgo y se sienten desanimados por la idea de una colonoscopia que al menos se realicen una prueba de detección no invasiva.

Dos pruebas caseras que solo requieren una muestra de heces son la prueba inmunoquímica fecal, que detecta evidencia microscópica de sangre en las heces, y Cologuard, una prueba de detección de ADN de cáncer. Los médicos revisan esos resultados, dice Lee.

Ella también dice que los médicos pueden trabajar con pacientes que no tienen seguro o que tienen preocupaciones religiosas o de otro tipo sobre la colonoscopia.

Tener antecedentes familiares de la enfermedad es un factor de riesgo clave para la enfermedad. Otros incluyen obesidad, tabaquismo, falta de ejercicio y una dieta alta en carnes rojas y procesadas y baja en frutas y verduras.

Los signos de la enfermedad pueden incluir sangre en las heces, dolor abdominal desacostumbrado o cambios en las deposiciones, ya sea con mayor estreñimiento o diarrea. Si se detecta a tiempo, los médicos pueden extirpar los pólipos del colon antes de que se conviertan en cáncer.

Recibir un diagnóstico y un tratamiento temprano es fundamental. Las etapas avanzadas pueden requerir tratamiento con cirugía, radiación, quimioterapia, terapias dirigidas o una combinación de todas ellas.