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Apesar de la decisión de un juez, activistas del área de Chicago tienen esperanza

El viernes, un juez federal en Texas dictaminó a favor de los estados que habían desafiado la legalidad de DACA.

Luis Rodriguez, a first-time DACA applicant, has been working with the Southwest Suburban Immigrant Project to get people registered to vote.
Luis Rodríguez dijo que él y otros activistas de inmigración continuarán luchando por DACA.
Rich Hein/Sun-Times

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Hace apenas unos días, la amiga de Luis Rodríguez le había mostrado su permiso de trabajo recién autorizado.

Rodríguez, quien en los últimos meses había solicitado el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), pensó que el suyo llegaría lo suficientemente pronto.

Luego, el viernes, un juez federal en Texas dictaminó a favor de los estados que habían desafiado la legalidad de DACA, lo que se sumó a la incertidumbre para los inmigrantes jóvenes como Rodríguez, que fueron traídos a este país cuando eran niños.

Como parte del fallo, el juez de distrito de los Estados Unidos, Andrew Hanen, ordenó al gobierno federal que deje de otorgar nuevas solicitudes de DACA; el programa permite que ciertos inmigrantes trabajen legalmente y también brinda protección temporal contra la deportación.

Rodríguez y otros en su situación a menudo son llamados “Dreamers”, una referencia al DREAM Act, legislación propuesta que proporciona protecciones similares a DACA.

La orden del juez significa que las solicitudes pendientes de Rodríguez y otros jóvenes Dreamers no serán procesadas por ahora.

“No es el final y podemos pelear”, dijo Rodríguez, de 20 años, horas después de la noticia de la orden del juez. Su ánimo se levantó con una llamada telefónica con otros activistas inmigrantes.

“Lo podemos. Sé que mi gente hará todo lo posible para organizarse contra esta orden judicial”.

También dedicará tiempo a presionar al senador Dick Durbin, demócrata por Illinois, patrocinador original del DREAM Act, para que apruebe la reforma migratoria. Rodríguez todavía está tratando de continuar su educación, pero sin DACA eso podría significar un obstáculo financiero mayor.

La noticia del viernes llega cuando más inmigrantes jóvenes estaban solicitando el programa, dijo Kathleen Vannucci, abogada de inmigración que forma parte del capítulo de Chicago de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración.

La ventana para solicitudes de DACA por primera vez se abrió en diciembre debido a una orden judicial. Antes de eso, las nuevas solicitudes se habían detenido desde 2017, cuando la administración Trump intentó poner fin al programa.

Al 31 de marzo, más de 55,000 solicitudes iniciales de DACA estaban pendientes, según las últimas estadísticas de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, que también reportó más de 616,000 beneficiarios de DACA en todo el país. El grupo estima que 31,210 inmigrantes viven con protecciones DACA en el área metropolitana de Chicago.

Lo que podrían hacer aquellos con solicitudes pendientes ahora variará de un caso a otro, pero muchos eran tan jóvenes que DACA era su única opción para buscar un estatus legal, dijo Vannucci. No está claro qué pasará con quienes no hayan presentado su solicitud.

“Esas van a ser las conversaciones difíciles”, dijo.

Las personas que ya tenían DACA deberían poder continuar renovando su estatus y permisos de trabajo, dijo Fred Tsao, asesor principal de políticas de la Coalición para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados de Illinois.

El fallo también ejerce una presión adicional sobre el Congreso para que decida sobre la reforma migratoria. El presidente Joe Biden ha impulsado un camino para legalizar a los inmigrantes indocumentados.

“Esos esfuerzos que están ocurriendo en el Congreso ahora han cobrado aún más urgencia”, dijo Tsao. “Ya sea un Dream Act independiente o una solución legislativa más amplia”.

Vannucci espera que el fallo del viernes signifique que eventualmente conduzca a una solución permanente, particularmente para los inmigrantes jóvenes, señalando que se suponía que DACA también sería un programa temporal.

“Esta montaña rusa no puede continuar”, dijo.

A Rodríguez le gustaría ver un camino hacia la ciudadanía para todos los inmigrantes indocumentados del país.

“La ciudadanía es clave para todas las luchas que tiene mi comunidad”, dijo Rodríguez. “Las personas como mi mamá se preocupan más por el costo de la cirugía porque no califican para Medicaid debido a su estatus migratorio. Si hubiera un camino hacia la ciudadanía que fuera más fácil y alcanzable —puede serlo si Durbin actúa— haría una gran diferencia”.

Los reportajes de Elvia Malagón sobre justicia social y desigualdad de ingresos son posible gracias a una subvención del Chicago Community Trust.