clock menu more-arrow no yes

Filed under:

¿Cuál Coronavirus? En la Convención Republicana, la pandemia es ignorada

Con el Presidente Donald Trump luchando por su reelección, los Republicanos diseñaron su Convención Nacional de esta semana con el objetivo de dejar atrás la pandemia

Getty

Read in English

WASHINGTON - “Fue horrible. Los impactos económicos y en la salud fueron trágicos”, dijo el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, en la segunda noche de la Convención Republicana. “Pero el liderazgo presidencial llegó rápida y eficazmente con un rescate extraordinario para la salud y la seguridad para combatir con éxito al COVID”.

Parecía la escena de una época que ya pasó: el vicepresidente Mike Pence estrechando la mano y chocando los puños de los miembros de la audiencia que corrían para adelante hombro con hombro para saludarlo a él y al presidente después del discurso que dio Pence en la Convención Nacional Republicana.

Nadie parecía preocupado por el distanciamiento social. Pocos usaban cubrebocas. Algunos dijeron a los periodistas que no se les había hecho la prueba del coronavirus antes de la reunión del miércoles en la noche en Fort McHenry, en Baltimore.

Una escena más impactante se pudo ver el jueves por la noche, cuando se esperaba que más de 1,000 personas se reunieran en el jardín sur de la Casa Blanca para el discurso de aceptación de la candidatura por parte del Presidente Donald Trump. Se trató de una asombrosa multitud considerando que estamos en medio de una pandemia mundial que ha obligado a cancelar grandes reuniones, desde eventos deportivos y conciertos hasta bodas y funerales.

Mientras Trump ha tratado de superar un virus que ha hundido a la economía y amenaza su reelección, los organizadores republicanos han trabajado para organizar una Convención que ponga la pandemia en el espejo retrovisor y resalte el progreso del país, incluso cuando el virus sigue matando gente. Solo el miércoles se informaron de más de 42,000 nuevos casos en el país y 2,700 más estadounidenses fallecieron desde que comenzó la semana.

Pocos oradores de la Convención hicieron referencia al virus; otros lo hicieron hablando en tiempo pasado.

La exhibición contrasta con los demócratas, quienes prescindieron de las audiencias durante los discursos en vivo en su Convención virtual de la semana pasada. El nominado candidato presidencial, Joe Biden, y su compañera de fórmula Kamala Harris, también usaban cubrebocas, incluso cuando estaban afuera y separados uno del otro.

“¿Se ha ido el Coronavirus? ¿Se ha ido el COVID-19?” preguntó Symone Sanders, principal asesora de la campaña de Biden, en una llamada el jueves con periodistas. “No vi ningún cubrebocas o distanciamiento social durante el discurso del vicepresidente anoche. Entonces, la realidad es que hay una gran falta de liderazgo aquí”.

Sin duda, el evento de los republicanos lució muy diferente a las convenciones anteriores. A causa del virus, el Partido Republicano canceló lo que habrían sido reuniones masivas que atrajeran a miles a Carolina del Norte o Florida, y han estado consultando con un médico experto asesor. Los discursos en espacios interiores se pronunciaron sin público. Pero los eventos al aire libre tuvieron invitados.

Eso incluye el discurso del martes, en el Jardín de las Rosas, de la Primera Dama Melania Trump, quien habló sobre los costos del virus, y el discurso de Pence del miércoles, pronunciado frente a unas 100 personas, incluida su familia y veteranos de guerra.

Las sillas se colocaron en Fort McHenry con algo de espacio entre ellas, pero muchos en la multitud corrieron al frente al final para saludar a Pence, Trump y sus esposas. Mientras el Presidente y la Primera Dama parecían mantener la distancia, se vio a Pence estrechar la mano, intercambiar saludos y, en un momento, aceptar un pequeño obsequio de un miembro de la audiencia. Pocos en la multitud fueron vistos con cubrebocas.

El alcalde de Baltimore, Bernard C. “Jack” Young, quien firmó una orden este mes que limita las reuniones al aire libre a 25 personas, criticó la decisión.

“Es el colmo de la hipocresía que estos autoproclamados presidente y vicepresidente de la ley y el orden desobedezcan mi Orden Ejecutiva, que tiene validez legal desde el 7 de agosto de 2020 y está destinada a mantener a nuestros residentes seguros durante lo que sigue siendo una pandemia furiosa, que ellos han politizado y no han podido controlar”, dijo en un comunicado.

La Casa Blanca y la campaña de Trump se negaron a decir cuántos asistentes habían sido examinados el miércoles o el jueves. El portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, solo dijo que “los que están cerca del presidente y el vicepresidente son evaluados”.

El discurso de apertura del jueves fue aún más discordante. La guía enviada a los invitados para el evento del jueves por parte del Comité Nacional Republicano deja en claro que no se requerirían cubrebocas en el Jardín Sur, pero se requieren a la llegada y en las áreas de control de seguridad y se alienta su uso en “áreas de alto tráfico, incluidos baños y espacios de descanso”.

También se les ha pedido a los invitados que “practiquen el distanciamiento social siempre que les sea posible” y que se queden en casa si muestran síntomas de coronavirus, hayan dado positivo recientemente para el virus o hayan estado en contacto cercano con alguien que sí lo ha hecho.

Robert G. Darling, quien se desempeñó como médico del ex presidente Bill Clinton y es el director médico de Patronus Medical Corp., dijo que ha estado trabajando con los organizadores de la Convención Nacional Republicana “para asegurarse de que existan ciertos protocolos adecuados para garantizar la seguridad y el bienestar de las personas”. Dijo que esos protocolos están en línea con las pautas federales y de la Ciudad y que los profesionales de la salud han estado en el lugar “para asegurarse de que se hayan realizado ciertas pruebas de detección de manera constante para garantizar que la Convención cumpla con los más altos estándares de seguridad pública”.

Pero la negativa a cumplir con otras recomendaciones de mitigación ampliamente aceptadas, incluidas las promovidas por las propias agencias de salud del Presidente, confundió a los expertos en salud pública que miraban desde casa.

“El presidente y toda la Convención, tuvieron la oportunidad de mostrar la gravedad de esta pandemia, que es la peor crisis de salud pública de nuestras vidas, y es extremadamente preocupante que solo no discutieran precauciones como el uso de máscaras y el distanciamiento social, sino que van en contra de todas nuestras recomendaciones de salud pública”, dijo la Dra. Leana Wen, médica de emergencias y profesora visitante de políticas de salud en la Universidad George Washington y ex Comisionada de Salud de Baltimore.

Wen señaló que las reuniones masivas representan el mayor riesgo de transmisión de la enfermedad y expresó su preocupación de que Baltimore pueda ver un aumento en los casos y de que la exhibición pueda llevar a los espectadores a creer que ellos también pueden reunirse en grupos y no usar máscaras.

Robert Blendon, profesor de políticas de salud y análisis político en la Universidad de Harvard, dijo que el evento se centró en un objetivo diferente: reforzar las posibilidades de reelección de Trump.

“El presidente y el vicepresidente son muy conscientes de que si la gente regresa al trabajo y sus hijos están en la escuela y se sienten algo seguros, tendrán una ventaja en las elecciones”, dijo. “Están tratando de hacer cosas para decir que el riesgo de COVID es mucho menor de lo que las autoridades de salud pública dicen”.