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Estudiantes, maestros y padres de CPS tienen reacciones encontradas a la escuela por internet este otoño

Todas las escuelas de CPS serán en línea del 8 de septiembre hasta al menos el 6 de noviembre.

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Se supone que el semestre de otoño de Nesean Smith, en su último año en Morgan Park High School, estaría lleno de esos recuerdos que esperaba tener desde que era un estudiante de primer año: temporada de fútbol americano, ​​regreso a casa y disfrutar con los amigos su último año.

En cambio, Smith, de 16 años, del sur de la ciudad, ingresará a la escuela virtual el próximo 8 de septiembre, ya que las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés) anunciaron que todo el primer trimestre será completamente remoto.

“Realmente no quería que eso ocurriera, pero sabía que era lo que iba a ocurrir”, dijo Smith. “La mayoría prefiere aprender en persona que las llamadas de Zoom”.

CPS y la alcaldesa Lori Lightfoot anunciaron el miércoles que las escuelas permanecerán cerradas a partir del 8 de septiembre hasta al menos el final del primer trimestre, el 6 de noviembre. Muchos maestros y padres están aliviados por la decisión ante el empeoramiento de la situación a causa del COVID-19.

Pero, a casi un mes de que comiencen las clases, los maestros están luchando para crear clases en línea sólidas, los padres están enfrentándose a tener trabajos de tiempo completo con los niños en casa y los estudiantes anticipan que van a perder todo lo que la educación en persona tiene para ofrecerles.

“Mi educación importa”

Peyton Williams, una estudiante de último año en South Shore International College Preparatory High School, dijo que después de lo mucho que le costó hacer la escuela en línea en la primavera, ahora sabe que perderá académicamente este otoño.

“Mi educación importa”, dijo Williams, de 16 años, de Beverly. “Mientras estaba con el aprendizaje virtual, sentí que no me aportaba nada. Honestamente, sentí como si no estuviera aprendiendo”.

Ernest Smith, el padre de Nesean Smith, tiene otros tres hijos que asistirán a CPS este otoño: un estudiante de segundo año en Kenwood Academy High School, un estudiante de octavo grado en la escuela primaria Dixon y un estudiante de primer grado en Pirie Fine Arts and Academic Center.

Aunque comprende las preocupaciones de salud del distrito, Smith dijo que la decisión de CPS provocó “conmoción” y “decepción” porque sabe que eso afectará la educación de sus hijos.

“Vamos a hacer nuestra parte como padres para llenar los espacios en blanco lo mejor que podamos”, dijo Smith, de 38 años, del sur de la ciudad. “Pero los estudiantes necesitan interacciones. Así es como crecen y se desarrollan correctamente”.

Ira, hijo de Margaret Heller, estará en primer grado en la escuela primaria Hayt en Edgewater. Heller ya había planeando optar para que su hija de 6 años tuviera todas las clases remotas, ya que participa en un ensayo clínico en Columbus, Ohio, a causa de una enfermedad congénita.

Aún así, Heller dijo que le preocupa la socialización de la que Ira se está perdiendo.

“Ni es tanto de que vayan a la escuela, lo que es importante para mí es que él tiene un amor de toda la vida por aprender”, dijo Heller, de 36 años, de Edgewater. “Se están perdiendo muchos otros aspectos de estar en la escuela”.

Trabajando a tiempo completo Heller planea tomarse un par de días de vacaciones para ayudar a que Ira se adapte a la escuela en línea, momento en el cual espera poder tener un lugar más relajado y, aún así, hacer su trabajo.

Maestros aliviados

Antes de que CPS decidiera volver a clases de forma completamente virtual, muchos maestros sentían que sus vidas estaban en peligro, ya que regresar a dar clases a la escuela hubiera significado arriesgarse a exponerse al virus.

Dwayne Reed, profesor de inglés y artes del lenguaje de cuarto y quinto grado en una escuela de CPS en el sur de la ciudad, dijo que si hubiera tenido que regresar a dar clases iba a sentir que se enfrentaba a una “sentencia de muerte”.

“Es un alivio para mí como maestro porque ya no me obligan a elegir entre mi vida y mi medio de vida”, dijo Reed, de 29 años, del oeste de la ciudad. “Ya no tengo que elegir entre lo que he estado haciendo durante los últimos años, amar a los niños y las familias de CPS, y mantenerme con vida”.

Regresar a dar clases este otoño podría poner en riesgo la salud de Hilario Domínguez. El profesor de educación especial de 27 años, de la Academia de Idiomas Dual Peter Cooper, en el Lower West Side, está inmuno-comprometido, porque sufre asma.

Domínguez, de Pilsen, dijo que ya era hora de que CPS tomara una decisión.

“Podríamos y deberíamos haber pasado más tiempo trabajando en un plan de aprendizaje remoto más sólido en lugar de luchar por nuestras vidas”, dijo Domínguez, de 27 años, de Pilsen. “Prefiero no cantar victoria. Hay mucho más trabajo por hacer”.

El aprendizaje remoto viene con desafíos únicos, especialmente para aquellos estudiantes que están en un programa de educación individualizada (IEP) o participan de los llamados planes 504, que ofrecen adaptaciones del aprendizaje a los estudiantes, dijo Domínguez.

Domínguez explicó que los estudiantes que luchan por mantenerse en las clases en persona tienen más dificultades para hacerlo virtualmente.

A pesar de los desafíos, muchos maestros reconocen que la salud y la seguridad escolar debe ser la prioridad número uno.

“Sé que el aprendizaje remoto no es tan bueno para [los estudiantes] académica, socialmente o emocionalmente”, dijo Sarah Howland, de 31 años, de Logan Square, quien es maestra de segundo grado en la escuela primaria Bateman. “Pero siento que, como ciudad, estado y país, no le hemos dado prioridad a todo lo que tendríamos que hacer para volver a las escuelas de una manera segura”.