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Los rastreadores de contacto amplían su alcance en la comunidad latina

Consiste en hacer un seguimiento de las personas que dan positivo por el coronavirus, rastrear el desarrollo de sus casos y pedirles a esas personas que recuerden con quién tuvieron interacciones recientes.

Miguel Blancarte Jr., a Little Village resident and the site director at Community Organized Relief Effort’s (CORE) COVID-19 testing facility at Maria Saucedo Scholastic Academy in Little Village, poses for a portrait at the facility Friday afternoon, Sept. 4, 2020. The site offers free COVID-19 tests. | Pat Nabong/Sun-Times
“Se me rompe el corazón cuando veo que amistades comparten fotografías de fiestas familiares donde no usan cubrebocas. El año está cancelado. Las fiestas pueden esperar”, dice Miguel Blancarte Jr., encargado del sitio de pruebas de COVID-19 en la primaria Saucedo Academy. | Pat Nabong/Sun-Times

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Sin una vacuna contra el COVID-19 disponible hasta el momento, los expertos médicos ofrecen una forma sencilla de detener la propagación del virus que continúa impactando desproporcionadamente a la comunidad latina:

Si contrajo el virus, dígaselo a los demás.

“Si una persona sale positivo en COVID-19 debe ser lo más honesta posible. Quizá sienta vergüenza al reconocerlo, pero al mismo tiempo, ayudará a salvar vidas”, dijo Miguel Blancarte Jr., encargado del sitio de pruebas de COVID-19 en la primaria Saucedo Academy y director regional de participación comunitaria y equidad de salud de la organización CORE.

Y la forma en que se pueden salvar vidas por ahora es a través del rastreo de contactos, que consiste en hacer un seguimiento de las personas que dan positivo por el coronavirus, rastrear el desarrollo de sus casos y pedirles a esas personas que recuerden con quién tuvieron interacciones recientes. “Estas son las personas con las que el paciente cero tuvo contacto cercano (a menos de 6 pies de distancia) por más de 15 minutos, desde 48 horas antes de la aparición de la enfermedad,” según la guía del rastreo.

Las personas que dan positivo en la prueba deben informar a todas las personas con las que tuvieron contacto cercano y también comunicarse con un profesional médico u organización comunitaria que pueda conectarlos con un rastreador de contactos. Incluso si no tienen síntomas de COVID-19, aún podrían transmitir el virus a otras personas.

Luego, el rastreador puede organizar las pruebas para las personas que pudieron ser expuestas y puede proporcionar servicios de apoyo si ellos también dan positivo, incluida ayuda con la atención médica, la vivienda e incluso los problemas financieros que puedan surgir de las personas infectadas o enfermas que tengan que ausentarse del trabajo.

A las personas no se les pedirá su número de seguro social ni que digan cuál es su estatus migratorio. “No compartiremos [su] información con el gobierno federal ni con nadie fuera del sistema de salud pública… sepan que las personas al otro lado de la línea serán de sus comunidades, sus [proveedores] de cuidado médico a los que les tienen confianza”, dijo el lunes la Dra. Allison Arwady, Comisionada del Departamento de Salud Pública de Chicago.

La alcaldesa Lori Lightfood y Arwady anunciaron la lista de las organizaciones comunitarias latinas participantes que ayudarán con el rastreo de contactos. Esa lista incluye al Instituto del Progreso Latino, Central States SER, El Proyecto Resurrección, el Centro Cultural Puertorriqueño y el Back of the Yards Neighborhood Council.

El rastreo de contactos es vital cuando, a nivel estatal y local, la comunidad latina tiene, hasta la fecha, el mayor número de casos de COVID-19.

A person conducts his own COVID-19 mouth swab test at Community Organized Relief Effort’s (CORE) COVID-19 testing facility at Maria Saucedo Scholastic Academy in Little Village Friday afternoon, Sept. 4, 2020. The site offers free COVID-19 tests. | Pat Nabong/Sun-Times
Una persona es supervisada realizando su propia prueba de COVID-19 con hisopo en un sitio que ofrece pruebas gratuitas de COVID-19. | Pat Nabong/Sun-Times
Pat Nabong/Sun-Times

Los funcionarios estatales y de Chicago están supervisando la distribución del dinero de los contribuyentes para intensificar los esfuerzos de rastreo, pero sólo han hecho 100 ofertas de trabajo de los 450 puestos de rastreadores que dijeron contrataría la Municipalidad para mediados de septiembre.

El Departamento de Salud Pública de Illinois está proporcionando casi $300 millones en subvenciones a los departamentos de salud para que se encarguen del reclutamiento y la capacitación de rastreadores, incluidos los que hablan español.

El Departamento de Salud Pública de Chicago (CDPH, por sus siglas en inglés) anunció recientemente una subvención de $56 millones para el Chicago Cook Workforce Partnership, que facilitará los esfuerzos de rastreo en toda la ciudad.

Todavía se está diseñando un plan de alcance específico para la comunidad latina que involucra a múltiples grupos comunitarios, dijo Arwardy en una entrevista.

El plan de rastreo tendrá una duración de dos años, servirá como plataforma y modelo no “solo para COVID-19”, dijo. “Habrá asociaciones con City Colleges of Chicago para asegurarse de que haya un componente de aprendizaje y los rastreadores de contactos en este programa tendrán la capacidad de adquirir habilidades adicionales para convertirse en trabajadores de salud comunitarios o brindar apoyo en clínicas”, dijo Arwady.

La idea es trabajar con 31 organizaciones comunitarias que atienden comunidades de alto riesgo; esas organizaciones “generarán empleos muy necesarios”, al contratar y capacitar a rastreadores en los barrios más afectados, dijo Lightfoot.

Arwady dijo que “reconoce la necesidad” de contratar rastreadores de contactos que hablen español y “CDPH ha adquirido hispanohablantes. Cinco de los líderes de nuestro equipo, por ejemplo, son completamente bilingües”.

La solicitud en línea está disponible en español, polaco y chino. Los rastreadores de contacto y los supervisores tendrán un salario de $20 y $24 por hora, respectivamente.

El CDPH también está asignando $14 millones a centros de salud externos para implementar sus propios programas de rastreo de contactos.

Esperanza Health Centers, una de las clínicas comunitarias que atiende a los vecindarios latinos y en su mayoría mexicanos de Chicago, como La Villita, Brighton Park, Pilsen y Marquette Park, ha tomado medidas para mantenerse en contacto con los pacientes de COVID-19, educarlos e informarlos acerca del virus.

Ted Hufstader, director de calidad y transformación de la práctica de Esperanza, dijo que su organización se encuentra entre las que han solicitado fondos del gobierno para ser parte de los esfuerzos de rastreo de contactos de la ciudad.

“Estamos en un buen momento para iniciar el rastreo”, dijo.

“Conocemos los códigos postales, estamos en las comunidades; realmente hemos invertido en la respuesta. Cuando comencemos, podremos tener un gran impacto como socios comunitarios. Y queremos que (los rastreadores) sean personas de la comunidad, les ofrezcan capacitación y vean esto como un desarrollo profesional para las personas en las comunidades a las que servimos”, agregó.