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La tensión aumentó el fin de semana en Chicago mientras se barrían los escombros

“Tenemos que convertir nuestro dolor en un propósito”, dijo la alcaldesa Lori Lightfoot. Pero a medida que caía la noche, los incendios hicieron arder el sur de Chicago.

Ashlee Rezin Garcia/Sun-Times

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Los residentes de Chicago comenzaron a recoger los escombros el domingo. Mientras barrían, hacían un balance de su situación. Revelaron su ira, su compasión y su resistencia.

Y se prepararon por temor a que los saqueos, los incendios y los disturbios históricos que se vivieron el sábado en el corazón de Chicago, podrían no haber terminado aún. Incluso, podrían extenderse.

Cuando el sol se metió el domingo, eso fue lo que sucedió. En una hora, los incendios iniciaron en edificios en la calle 47th e Indiana y en la calle 91st y Baltimore; fueron transmitidos por el helicóptero de noticias de la cadena ABC7. Incendios más pequeños también se iniciaban en la calle 93rd y Drexel y en la calle 54th y Wentworth.

Lo que inició como una protesta pacífica pronto quedó fuera de control cerca de la calle 53rd y la avenida Lake Park; los manifestantes se enfrentaron con la policía en River North. Los saqueos que ocurrieron a lo largo de todo el día en tiendas y centros comerciales en las afueras del centro se extendieron a algunos suburbios, donde los departamentos de policía locales tomaron precauciones al emitir toques de queda, tal como lo había hecho la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, la noche anterior.

A las 9 p.m., una multitud se detuvo en North y Wells en el vecindario de Old Town, desafiando pacíficamente el toque de queda en la ciudad. Pero se dispersó gradualmente. Otra multitud en Hyde Park permaneció en las calles mucho más tiempo después de eso.

En medio de todo este caos surgían preguntas sobre si la violencia era alimentada por grupos extremistas que intentaban empeorar las tensiones raciales en las grandes ciudades, con la esperanza de dividir al país.

La municipalidad cortó el acceso al centro a cualquiera que no tuviera una razón legítima para estar allí, y casi 400 soldados de la Guardia Nacional de Illinois fueron trasladados para una misión de apoyo “limitada”. Los puentes se elevaron, las rampas de las autopistas se cerraron y los trenes fueron cancelados.

Este fue Chicago un día después de que otra convulsión nacional por divisiones raciales hiciera estallar la violencia en ciudades de todo el país, meses después de la pandemia de coronavirus.

Lightfoot pareció contener las lágrimas el domingo mientras hablaba sobre el asesinato de George Floyd en Minneapolis a manos de un policía y condenó la violencia que, según la policía, provocó 240 arrestos y 20 policías heridos desde el sábado por la noche hasta el domingo por la mañana. Se refirió al “pecado original” del racismo en el país y dijo: “‘Estoy hombro con hombro” con aquellos manifestantes pacíficos. Pero, agregó, “también me siento herida y enojada con aquellos que decidieron secuestrar este momento y usarlo como una oportunidad para causar estragos, saquear y destruir”.

“En esta ciudad nos cuidamos el uno al otro”, dijo Lightfoot. “Lo hemos visto una y otra vez. Este es un momento para que estemos unidos. Debemos convertir nuestro dolor en un propósito”.

La oficina de Lightfoot mantuvo el domingo y “hasta nuevo aviso” un toque de queda diario en toda la ciudad para todos los residentes y visitantes a partir de las 9 p.m. y hasta las 6 a.m; la decisión fue rápidamente cuestionada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) de Illinois. Los suburbios también decretaron toque de queda.

“Cualquier toque de queda debe limitarse a los lugares específicos de la ciudad donde existe una amenaza inminente de peligro o daño, no a toda la ciudad”, dijo la ACLU en un tuit. “La naturaleza amplia y vaga de esta orden, y la sugerencia de que es por tiempo indefinido, invita a la aplicación de la ley arbitraria y discriminatoria. Alentamos a la alcaldesa a repensar esta estrategia de inmediato. La ACLU de Illinois está explorando todas las opciones, incluidos los litigios”.

Lightfoot, ex fiscal federal, dijo: “Con el debido respeto a la ACLU, sé lo que debemos hacer para que esta ciudad sea segura, y voy a tomar esas decisiones cada vez que sean necesarias”.

La oficina de la alcaldesa también anunció el domingo por la mañana que el Departamento de Policía de Chicago y otras agencias cortarían los accesos al distrito comercial del centro y el Loop, permitiendo el acceso “solo a los empleados de empresas que se encuentren dentro de los límites designados, a las personas que residen en el área y a los residentes comprometidos en actividades esenciales en la zona, como lo definen las leyes de la ciudad.

En términos generales, los límites del área cerrada están en la calle Division al norte, la calle 26 al sur, Lake Shore Drive al este y Canal y Halsted al oeste.

El domingo inició con la CTA, suspendiendo los servicios de trenes y autobuses que entraban y salían del Loop. En la noche se anunció que se suspendían todos los autobuses y trenes “a pedido de los funcionarios de seguridad pública”. Metra anunció que no funcionarían los trenes el lunes.

La Policía del Estado de Illinois también anunció, vía Twitter, una serie de cierres de accesos a las autopistas.

Mientras tanto, el gobernador J.B. Pritzker envió a 375 soldados de la Guardia Nacional de Illinois en servicio activo para una “misión limitada a ayudar a administrar el cierre de calles”. El gobernador dijo a los periodistas que se habían dado a la Guardia “parámetros estrictos sobre el uso de la fuerza”.

“Con respecto a los manifestantes que están ejerciendo sus derechos de la Primera Enmienda, la Guardia tiene instrucciones explícitas de no interferir”, dijo Pritzker.

Lightfoot dijo que llamó a Pritzker en la madrugada del domingo para pedirle la ayuda de la Guardia. Pritzker dijo que 125 miembros fueron enviados de inmediato y otros estaban en camino.

“Su trabajo es establecer un perímetro”, dijo Pritzker. “No van a estar en la línea frente a las manifestaciones... Realmente están allí para establecer un perímetro para que el centro de la ciudad no se vea desbordado”.

El gobernador también dijo que 150 policías estatales fueron enviados para ayudar al Departamento de Policía de Chicago. El alguacil del condado de Cook, Tom Dart, también dijo que 80 oficiales de la oficina del sheriff fueron movilizados para ayudar el domingo.

El FBI y la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos también reconocieron que están trabajando con la policía local a raíz de los disturbios del sábado. Lightfoot dijo el domingo que “el FBI está muy involucrado”.

“No hay duda de que parte de la destrucción que ocurrió anoche, particularmente los incendios, fueron provocados; fue algo absolutamente organizado y coordinado. Conoceremos más sobre eso con el tiempo a medida que la investigación siga su curso, pero ahora estoy segura de eso”.

Otros líderes de la comunidad hablaron el domingo, incluido Ghian Foreman, presidente de la Junta de la Policía de Chicago. Él canalizó la frustración de la ciudad en comentarios que, dijo, no fueron previamente escritos durante una de las conferencias de prensa de Lightfoot. Él dijo: “esto es especialmente difícil para mí porque, como un joven negro, siendo el presidente de la junta policial, las responsabilidades también son mías cuando hablamos de las acciones de la policía”.

Foreman elogió el profesionalismo de los policías de Chicago y le dijo a superintendente David Brown, “no hubiera tenido la misma moderación que muchos de sus oficiales mostraron anoche”.

“Y al mismo tiempo entiendo la frustración de la comunidad”, dijo Foreman. “La gente está cansada. La gente está cansada de esto. Y alcaldesa, sí, nuestros hijos están mirando. Pero también lo están mirando nuestros antepasados. No puedo evitar recordar a mi abuela, contándome historias de cómo su casa fue bombardeada y por qué lucharon para que yo pudiera estar aquí de pie. No estoy aquí porque soy el presidente de la junta policial. Estoy aquí porque los quiero. Es por eso que estoy aquí. Un día no seré presidente de la junta policial, pero seré un padre. Y seguiré siendo un hijo”.

Terminó su comentario diciendo: “usemos estos poderes sobrehumanos. Hermanos, hermanas que están otro lado de la ciudad... a todos los hombres. Alguien más puede hablarle a las mujeres. Yo, les pido a los hombres que me acompañen hoy. Mantengamos bajo control a nuestras comunidades. Eso es lo que estoy pidiendo”.

Los disturbios del sábado rápidamente fueron comparados con la agitación social de la década de 1960 en Chicago, incluido el enfrentamiento entre la policía y los manifestantes fuera de la Convención Nacional Demócrata de 1968, así como los disturbios de la zona oeste ese mismo año enseguida del asesinato del reverendo Martin Luther King Jr .

Entre los que hicieron esas comparaciones el domingo se encontraba la Fiscal del Estado del Condado de Cook, Kim Foxx, quien habló sobre lo que se ve el video de un oficial de policía de Minneapolis apoyando su rodilla en el cuello de George Floyd. Foxx dijo que ese oficial cometió la agresión, casualmente, con la mano en el bolsillo.

Ella dijo “aceptamos, casualmente, con la mano en el bolsillo” que el nivel de discriminación en el momento de esos disturbios en la década de 1960, todavía hoy existe.

Ella dijo que eso se acepta “con una mano en el bolsillo, mirando a la cámara, como si nada hubiera cambiado”.

Contribuyeron a este artículo: Tyler LaRiviere, Pat Nabong, Madeline Kenney, Lizzie Schiffman Tufano