Alimentos vencidos, infecciones e infestaciones en estaciones de policía de Chicago que sirven como refugios temporales para inmigrantes

Con los recursos agotados y camas limitadas disponibles en Chicago, los inmigrantes que han sido enviados aquí han estado durmiendo y comiendo en el suelo de las estaciones de policía.

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Neislymar Gonzalez’s two children, a daughter 5 years old and a son 4 years old, at the Central District police station in Chicago.

Los dos hijos de Neislymar González, una niña de 5 años y un niño de 4, en la estación de policía del Distrito Central de Chicago. | Natalie García/Para el Sun-Times

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Para hacer frente a la creciente crisis de inmigrantes, Chicago ha convertido las estaciones de policía en refugios improvisados donde los solicitantes de asilo reciben raciones de comida vencidas y donde las infecciones e infestaciones se han vuelto un problema.

La alcaldesa saliente, Lori Lightfoot, ha atacado a Greg Abbott, el gobernador republicano de Texas, que ha estado enviando inmigrantes a Chicago y a otras ciudades santuario como respuesta a las políticas fronterizas del Presidente Joe Biden. En una carta abierta el domingo, Lightfoot le dijo a Abbott que su administración estaba consciente de que él planeaba reanudar el envío de inmigrantes en autobús a Chicago y otras ciudades el lunes, señalando que 8,000 ya han sido enviados aquí desde agosto.

“Casi todos los inmigrantes han estado en extrema necesidad de alimentos, agua y ropa, y muchos necesitaban atención médica extensa”, escribió. “Algunas de las personas que usted colocó en los autobuses eran mujeres embarazadas, y algunas eran víctimas de agresiones sexuales. Ninguna de estas necesidades urgentes fue atendida en Texas”.

Pero con los recursos agotados y las limitadas camas de refugio disponibles en Chicago, los inmigrantes que han sido enviados aquí han estado durmiendo y comiendo en el suelo de las estaciones de policía en semanas recientes.

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Wildher Hernández, de 29 años, y Meylin Benaventa, de 28, refugiados en la estación de policía del Distrito Central de Chicago con su hijo. | Natalie García/Para el Sun-Times

Las cajas de raciones de comida que se enviaron al distrito de policía de Gresham la semana pasada se habían vencido en septiembre de 2020, y se envió un aviso instando a los funcionarios de policía a devolver cualquier comida vencida que hubieran recibido, según fuentes con conocimiento de la situación y fotos compartidas con el Sun-Times.

“¿Cómo dejar salir algo así?” preguntó un supervisor de la policía. “Incluso durante el COVID, cuando estábamos pasando por eso, nos estaban dando desinfectante de manos que tenía dos años de vencimiento”.

John Catanzara, el fogoso presidente de la Orden Fraternal de Policía de Chicago, dijo que los chinches han sido “un problema constante”. También ha habido un problema de piojos en el Distrito Near West y casos de varicela en el Distrito Shakespeare, según Catanzara, que dijo que es “impropio” utilizar edificios y recursos policiales para alojar a inmigrantes.

“Es un equilibrio muy delicado intentar explicar a la gente que se trata de una cuestión de seguridad [y] de salud, una cuestión humanitaria”, afirmó. “No se trata de una postura antimigrante ni en un sentido ni en otro. Simplemente no estamos equipados para es”.

Una fuente del Ayuntamiento dijo que hospitales, hoteles y vivienda a corto plazo se han negado a acoger a los solicitantes de asilo porque consideran que la crisis es una cuestión de salud pública, lo que deja a los funcionarios municipales en una situación difícil.

El pasado viernes, funcionarios de la alcaldía advirtieron a los miembros del Concejo Municipal de que Chicago no dispone de dinero, espacio, ni tiempo para hacer frente a la crisis, y Lightfoot advirtió recientemente a los concejales de que la situación probablemente empeorará.

“Dado que la práctica actual de las organizaciones en los estados fronterizos es comprar boletos de avión y enviar a los recién llegados a Chicago y Nueva York, nos hemos estado preparando para una oleada aún mayor”, escribió la alcaldesa.

Hace tres semanas, los voluntarios que trabajan con inmigrantes y refugiados empezaron a notar que cada vez llegaban más personas a las comisarías, dijo Mary Schaaf, voluntaria del grupo en línea Refugee Community Connection. 

“Necesitamos un esfuerzo coordinado de la Municipalidad y el gobierno federal”, dijo Schaaf. “Y eso es lo que ha faltado desde agosto”.

Algunos de los recién llegados han permanecido en comisarías de policía sin camas hasta una semana, según Schaaf, quien señaló que algunos residentes han abierto sus casas para permitir que las personas se duchen o laven la ropa mientras esperan un refugio de la Municipalidad.

Una familia alojada en una comisaría de policía la semana pasada desarrolló lo que se creía que eran piojos o chinches, lo que llevó a una lucha logística para conseguirles tratamiento, dijo la doctora Evelyn Figueroa de la Despensa de Comida de Pilsen, que ha estado colaborando en los esfuerzos de la comunidad para ayudar a los recién llegados.

“Es extraño que un pobre trabajador municipal tenga que ir a llevarles suministros”, dijo Figueroa, relatando los esfuerzos para que la familia recibiera tratamiento. Al final, la familia fue trasladada a un refugio para que pudieran estar aislados mientras recibían tratamiento.

Figueroa está presionando para que las oficinas de los concejales utilicen sus fondos para contratar a una persona que pueda coordinar los servicios sociales en las comisarías de policía que se han convertido en refugios. Cree que así sería más fácil proporcionarle a los inmigrantes atención médica y alimentos mientras esperan a que se abra una cama en un refugio. 

A largo plazo, la Municipalidad debería ser más flexible sobre lo que puede considerarse un refugio, dijo.

“¿Hasta cuándo vamos a pelearnos por la política y dejar que la gente duerma en comisarías?” dijo Figueroa. “Estamos intentando separar el trabajo social del policial y, sin embargo, les estamos coaccionando para que desempeñen estas funciones que sabemos que no son adecuadas para ellos, que no son su trabajo y que saturan las estaciones de policía”.

Una fuente policial se quejó de que los agentes están recibiendo “cero asistencia” de la Municipalidad, lo que les obliga a apoyar personalmente a quienes lo necesitan. Recordó haber enviado a un oficial táctico a buscar comida para un grupo de inmigrantes y haber comprado personalmente toallitas y pañales para un bebé después de que su distrito empezara a llenarse en semanas recientes.

“Si tienes buenos agentes o buenas organizaciones, puede que compren comida para los inmigrantes”, dijo la fuente. “Pero si no, están esencialmente solos durante días hasta que los recogen”. 

En el distrito de Austin, en el lado oeste, Asdrúbal Brito, de 25 años, dijo que los agentes han compartido hamburguesas y sándwiches de pollo con su familia de cinco miembros durante los pasados tres días. Aún así, le preocupa conseguir comida, sobre todo para su hija de 3 años, que tampoco tiene pañales.

“No tenemos dinero”, dice Brito, que ha estado durmiendo en el suelo sin sábanas. “Estando aquí, ¿a quién le pedimos ayuda para comer?”

Two immigrant families sheltering at the Central District police station in Chicago.

Dos familias de inmigrantes refugiados en la estación de la policía del Distrito Central de Chicago. | Natalie García/Para el Sun-Times

Neislymar González, de 24 años, ha pasado los pasados cinco días en el Distrito Central con sus dos hijos y su marido. La gente les ha llevado sándwiches, fruta y leche, aunque no se sabe cuándo los ubicarán en un albergue. La familia dice que no les queda dinero para irse a otra ciudad. 

“Al menos no estamos en la calle”, dijo González mientras se sentaba sobre las sábanas donde duerme la familia en un rincón de la comisaría. 

Los reportajes de Elvia Malagón sobre justicia social y desigualdad de ingresos son posibles gracias a una subvención del Chicago Community Trust.

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