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Un equipo de salud del Condado se enfoca en aclarar los mitos del coronavirus y en las deficiencias históricas de atención médica

Además de ayudar a los residentes del Condado a entender mejor la información disponible y ayudarles a no creer en mitos, este equipo se comunica con los pacientes de alto riesgo.

Dra. Nimmi Rajagopal, izquierda; Dra. Titilayo Abiona, derecha .

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Además de cuidar de los pacientes de alto riesgo, la Dra. Nimmi Rajagopal ha asumido el rol de destruir los mitos del coronavirus.

Ella tiene un paciente que “casi todas las semanas” le envía mensajes de texto con un artículo que le sugiere formas de evitar contraer el coronavirus.

¿Hacer gárgaras con Listerine dos veces al día mantiene alejado el COVID-19?, le preguntan, por citar un ejemplo.

“Creo que la mayor parte de los comentarios son inofensivos; te dicen cosas absurdas como que si es mejor tomar cítricos todos los días o si pueden tomar determinadas pastillas o vitaminas para evitar contagiarse de COVID”, contó Rajagopal.

“Creo que muchas personas sólo buscan cosas que les ayuden a sentirse mejor, pero es importante que los pacientes sepan que no es tan sencillo; cuando tengan síntomas es importante aislarse, especialmente si hay personas de edad avanzada con otras enfermedades que viven en la misma casa”.

Brindar información calificada y consejos creíbles, así como desacreditar muchos de los mitos que hay, es sólo parte de lo que Rajagopal y un equipo que incluye a otros médicos, gerentes de clínicas y analistas de información hacen a diario, mientras tratan de atender a aquellas personas que corren mayor riesgo de contraer el virus.

Cerca de 2,500 pacientes potenciales fueron identificados en un proyecto de investigación sobre residentes con enfermedades de alto riesgo, que desarrolla el Departamento de Salud del Condado de Cook. Hasta ahora han hecho o planean hacer 628 consultas con esos pacientes. Esas consultas comenzaron a finales de marzo, dijo el Dr. Charles Edoigiawerie, quien también integra este equipo de profesionales.

Además de ayudar a los residentes del Condado a entender mejor la información disponible y ayudarles a no creer en mitos, este equipo se comunica con los pacientes por teléfono regularmente, se aseguran de que puedan obtener sus medicinas, responden a todas sus preguntas y los educan sobre el coronavirus.

Aunque los médicos que hablaron con el Chicago Sun-Times no pudieron ofrecer los datos por raza de esa lista de pacientes, la Dra. Titilayo Abiona dijo que incluye “una porción bastante significativa de pacientes afroamericanos e hispanos”.

Ambas comunidades están siendo duramente golpeadas por la pandemia. A pesar de representar menos de una quinta parte de la población del estado, los latinos ahora tienen el mayor número de casos confirmados de coronavirus. De hecho, eclipsaron a la comunidad afroamericana, que todavía tiene una asombrosa cantidad de casos positivos y de muertes.

La Dra. Rajagopal dijo que observar esas disparidades en la atención médica significa reconocer que “hay una larga historia de estos grupos que son los más afectados por muchas cosas”.

“El problema está saliendo ahora a la luz de una manera diferente debido al COVID, pero estas disparidades han estado ahí por mucho tiempo; por eso estamos enfocados en estas comunidades y trabajamos más con quienes tienen la mayor falta de acceso a la atención médica”, explicó Rajagopal.

Los residentes a los que están contactando fueron identificados a través de un registro de pacientes. Los médicos analizaron detenidamente sus datos, seleccionando aquellos pacientes que visitaron las salas de emergencia en todo el condado dos o más veces en los últimos tres meses, dijo Rajagopal.

Luego el equipo examinó los datos de las clínicas ambulatorias del condado, o de las clínicas comunitarias, para dividir a los pacientes y ver cuáles han sido atendidos desde su última visita a una sala de emergencia.

Si el paciente tiene una de varias afecciones de alto riesgo, como diabetes, asma, obesidad o hipertensión, entonces el equipo se comunica con ellos “para evitar que terminen en una sala de emergencias”, aseguró Rajagopal.

Abiona explicó que el trabajo del equipo se centra en aquellos visitantes frecuentes de las salas de emergencias que no están buscando atención debido a que pueden sentirse asustados por el virus. El objetivo es asegurarse de que puedan seguir controlando su salud. Una intervención a tiempo puede significar que, en caso de que contraigan el virus, su afección sea más leve.

“Sentimos que necesitamos comunicarnos con estas personas para asegurarnos de que, primero, su enfermedad crónica esté siendo atendida, evitando que tengan que visitar una sala de emergencias; y, segundo, para que identifiquemos más rápido a los que tienen síntomas de COVID-19 y cuidarlos”, dijo Abiona.

Edoigiawerie dijo que se trata de “un proyecto que está funcionando” y aseguró que “nuestro objetivo es apoyar a cada paciente posible que esté en riesgo”.

Rajagopal explicó que los esfuerzos que está haciendo el equipo de médicos son también una “ventana de oportunidad” para darles seguimiento a esos pacientes en el futuro.

“La mayoría de (mis colegas) trabajan desde siempre con poblaciones desatendidas y creo que eso también explica esto”, dijo Rajagopal.

“Hay mucha gente trabajando muy, pero muy duro desde hace mucho tiempo para tratar de disminuir esas desigualdades, pero no es tan fácil. Y así, cuantos más programas haya de asistencia médica como éste, será mejor para todos; los haremos más sostenibles y mejores. A medida que superamos el COVID, podemos ayudar a seguir disminuyendo estas desigualdades con el tiempo”.