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Grupos comunitarios trabajan para donar dinero en efectivo a los inmigrantes indocumentados más necesitados

Una señal de solidaridad con la comunidad indocumentada de Chicago

Increase the Peace, un grupo contra la violencia, recaudó cerca de $30,000 para los vendedores ambulantes de Chicago.
Increase the Peace, un grupo contra la violencia, recaudó cerca de $30,000 para los vendedores ambulantes de Chicago.
Tyler LaRiviere/Sun-Times

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Ésta época del año suele ser el inicio de la temporada más ocupada para Salvador.

Durante el invierno, Salvador vende churros a lo largo de la calle 47 en el barrio de las Empacadoras. Pero en primavera y verano, a medida que el año escolar llega a su fin y el sol sigue alumbrando después de la cena, Salvador se adapta y vende dulces y chicharrones bañados en salsa picante que se disfrutan mejor con amigos sentados en una banca del parque o en una parada de autobús.

Con suerte, este hombre de 56 años recibirá alrededor de $350 a la semana, suficiente para comer, pagar la factura de su teléfono celular y el alquiler mensual de $500 de un apartamento de una sola habitación cerca de su ruta de trabajo.

Hace dos semanas, Salvador envió $400 a su país. No sabe cuándo podrá volver a hacerlo.

“Está realmente lento en este momento con todo lo que está sucediendo. La gente no está comprando tanto y no hay muchos niños afuera, que generalmente son los que hacen que sus padres compren botana”, dijo. “Saco lo suficiente para mis gastos, si acaso”.

Salvador es uno de los aproximadamente 300,000 inmigrantes en el Condado de Cook que no tienen documentos en Estados Unidos. El Sun-Times acordó no revelar su apellido.

A medida que el Congreso determina si permite que algunos de esos inmigrantes sean elegibles para recibir los cheques de estímulo entregados a causa del coronavirus, grupos comunitarios establecidos desde hace tiempo en la zona se apresuran a poner dinero en efectivo en las manos de los trabajadores indocumentados y sus familias, especialmente aquellos que han estado sin trabajo desde hace meses y dependen de un sueldo diario para sobrevivir.

Juntos, esos grupos dicen que han recaudado casi un cuarto de millón de dólares hasta ahora, una señal de solidaridad con la comunidad indocumentada de Chicago, pero están abrumados con la demanda de ayuda.

“Cerramos nuestras solicitudes en apenas dos días porque más de 2,500 personas ya lo habían solicitado”, dijo Antonio Santos, director del Consejo Latino de Gage Park, que está recolectando donaciones en línea para darles a los inmigrantes indocumentados de la zona suroeste de la ciudad una donación de $500.

El Consejo recaudó más de $58,000. A $500 por subvención, este grupo solo puede permitirse ayudar a unas 120 familias.

“Sabemos que esto no es sostenible”, dijo Santos, “pero tenemos que seguir haciéndolo, porque nadie más está cuidando a nuestra comunidad”.

Encuéntralos donde estén

Al menos media docena de otros grupos comunitarios de toda la ciudad también están recibiendo donaciones en línea para financiar subvenciones para inmigrantes indocumentados.

Algunos grupos solo aceptan solicitudes de áreas específicas. Enlace Chicago ha recaudado casi $60,000 para familias en La Villita, el vecindario con el mayor número de residentes indocumentados y los casos más confirmados de COVID-19.

Otros grupos se centraron en ayudar industrias que emplean a muchos inmigrantes indocumentados. El grupo por justicia social del sur de Asia, ‘Chicago Desi Youth Rising’, por ejemplo, ha recaudado casi $24,000 para trabajadores de West Ridge y Devon Street.

Increase the Peace, un grupo contra la violencia que opera en Back of the Yards, recaudó cerca de $30,000 para los vendedores ambulantes de Chicago, muchos de los cuales, como Salvador, son indocumentados.

Berto Aguayo, cofundador de la organización Increase the Peace, inscribió a vendedores de la calle 47 para recibir la ayuda la semana pasada. La aplicación está disponible en línea “pero muchos vendedores ambulantes pueden no tener acceso a Internet, por lo que queremos asegurarnos de que sean tomados en cuenta”, dijo.

Obtener la información de los inmigrantes indocumentados es solo la mitad de la batalla, ya que muchos se rehusan a compartir sus datos personales por temor a la persecución de la administración Trump.

Teniendo en cuenta esos temores, ninguna de las solicitudes pregunta sobre su situación migratoria. Algunos grupos incluso han aconsejado a los solicitantes más cautelosos que escriban direcciones falsas, correos electrónicos y números de teléfono y que se comuniquen directamente con los organizadores de esas ayudas.

“Realmente hemos tenido que recurrir a nuestras relaciones con la comunidad para convencer a la gente de que nos confíe su información de contacto, que somos una organización confiable”, dijo Kristina Tendilla, directora ejecutiva de la organización AFIRE Chicago (siglas en inglés de Alliance of Filipinos for Immigrant Rights and Empowerment).

AFIRE Chicago y la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas están ofreciendo subvenciones de emergencia de $400 a trabajadores de cuidado del hogar, niñeras y personal de limpiez.

Ambos grupos también están ayudando a las trabajadoras domésticas a organizarse para exigir mejores salarios y beneficios, como licencias familiares y por enfermedad que les permitan sobrevivir a la crisis.

“Sabemos que los fondos de emergencia son críticos, pero son para una sola vez. Para nosotros, se trata más de obtener un apoyo sostenido a nuestras comunidades”, dijo Tendilla.

Elegir a quién ayudar es “desgarrador”, pero necesario

A finales de marzo, el mismo día en que el presidente Trump firmó la Ley CARES, que excluía a los inmigrantes indocumentados de recibir cheques de estímulo, la ciudad de Chicago anunciaba que otorgaría a 2,000 residentes unos $1,000 para ayudarlos a pagar su renta o hipoteca. La solicitud estaba abierta a todos los habitantes de Chicago, independientemente de su estado migratorio.

Alrededor de 83,000 residentes solicitaron la ayuda, y la ciudad eligió a los ganadores por sorteo.

Pero los grupos comunitarios dicen que un sistema de lotería ignora las dificultades que enfrentan varios hogares. Y con una cantidad limitada de fondos para repartir, esos grupos tienen que elegir quién recibe el dinero y quién no.

“Debemos adoptar un enfoque más holístico, porque tenemos que apuntar a aquellos que más necesitan ayuda”, dijo Aguayo.

En sus solicitudes, Increase the Peace pregunta a los vendedores ambulantes el tamaño de su hogar y qué porcentaje de sus ingresos se deriva de la venta ambulante. Un comité reunido por la organización revisará las solicitudes y decidirá a quién ayudar.

Es un enfoque similar al adoptado por los artistas Victor Arroyo y Brenda Hernández, quienes organizaron un sorteo en línea para recaudar dinero para los inmigrantes indocumentados y sus familias.

Ellos organizaron el sorteo en el sitio web de la línea de ropa de Hernández, La Carnalita, y recibieron donaciones de otros artistas y pequeñas empresas de las zonas sur y oeste. “Después de que nos movilizamos, más personas comenzaron a llegar a donar artículos para el sorteo”, dijo Hernández.

El sorteo, que finalizó la semana pasada, vendió casi 2,100 boletos y recaudó más de $18,000. Para distribuir los fondos, Arroyo y Hernández convocaron a un comité de activistas, educadores y dueños de negocios para elegir a quién ayudar.

Tener que tomar esa decisión es “desgarrador”, dijo Arroyo. El comité se enfoca en ayudar a “padres solteros y ancianos”, dijo, y todos los solicitantes recibirán un paquete de atención con información sobre lugares cercanos que dan despensas de alimentos y otros servicios.

Existe la esperanza de que al menos algunos inmigrantes indocumentados puedan obtener ayuda del gobierno federal pronto.

Carlos Ballesteros es un reportero del programa “Report for America”, una organización periodística sin fines de lucro que tiene como objetivo reforzar la cobertura del Sun-Times en la zonas sur y oeste de Chicago.