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La Junta Directiva de las Escuelas Públicas de Chicago votará si termina el contrato con la policía

El contrato coloca a más de 200 oficiales en aproximadamente 70 escuelas.

Anthony Vazquez/Sun-Times

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La Junta Escolar de Chicago decidirá esta semana si rescinde el contrato de $33 millones entre las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Policía de Chicago, decidiendo si saca a los oficiales de las escuelas, un cambio que los activistas han exigido desde hace años.

La decisión de la Junta Directiva de CPS de votar para ver si pone fin al acuerdo está en contra de la postura de la alcaldesa Lori Lightfoot y de los administradores de CPS contra el retiro general de la policía de las escuelas, una posición que los funcionarios reafirmaron poco después de que la propuesta de la Junta se hiciera pública el lunes.

La Junta Directiva tiene la autoridad para tomar la decisión por sí misma, sin la aprobación de la alcaldesa o de CPS, pero no está claro si hay suficientes votos para que la propuesta tenga éxito: la mayoría de la Junta, que tiene siete miembros, necesitaría votar a favor de la resolución para que pase.

Las directoras Elizabeth Todd-Breland y Amy Rome, según fuentes, son los que lideran la propuesta de terminar con el contrato que se aprobó en agosto pasado y por el cual se colocaron a más de 200 oficiales en aproximadamente 70 escuelas. Se espera que se voten dos mociones en la reunión mensual de la Junta de Educación del miércoles: una para terminar con el acuerdo y otra para considerar opciones alternativas para la seguridad escolar.

La moción para finalizar el contrato de CPD dice que “hay una historia bien documentada de mala conducta policial, abusos, violencia y falta de respeto a la dignidad humana y a la vida de los negros”, que entra en “conflicto directo con los valores del distrito”.

“La investigación nacional y local demuestra consistentemente que la presencia de la policía en las escuelas sirve como un punto de conexión entre la escuela y la prisión y perjudica desproporcionadamente a estudiantes negros, indígenas y latinos; también perjudica a estudiantes con discapacidades y estudiantes necesitados que tienen pocas oportunidades”, dice la moción.

Las propuestas marcan la posibilidad de un voto potencialmente vergonzoso para Lightfoot, quien seleccionó a los miembros de esta Junta Escolar cuando asumió el cargo. Aunque la Junta Escolar de Chicago ha actuado históricamente para avalar los deseos de los administradores de CPS y la alcaldesa, este podría ser el primer desafío importante en años para estos funcionarios.

Lightfoot ha dicho que preferiría mantener la decisión sobre los policías escolares en manos de los Consejos Escolares Locales (LSC, por sus siglas en inglés), a quienes se les otorgó el poder durante este último año escolar para decidir si la policía debería permanecer estacionada en cada una de sus escuelas. Ni un solo LSC votó para deshacerse de sus oficiales, pero los miembros de LSC en toda la ciudad se quejaron por la poca antelación antes de la votación y la falta de información sobre el tema. Los consejos están formados por padres, maestros y miembros electos por la comunidad.

La Directora Ejecutiva de CPS, Janice Jackson, reiteró en una conferencia de prensa el lunes por la mañana: “El propósito de la conferencia de hoy es establecer claramente dónde está el distrito: creemos que tenemos un proceso sólido que prioriza el proceso democrático”.

Jackson dijo que el distrito proporcionará recursos adicionales para que los LSC tomen en cuenta si deben mantener a sus oficiales y apoyarán sus decisiones de cualquier manera. CPS también está trabajando para establecer requisitos más restrictivos para los oficiales con quejas de mala conducta, dijo.

Jackson invitó a su conferencia de prensa a tres directores: un director blanco de una escuela del norte de la ciudad con pocos estudiantes negros y dos directores negros en escuelas del lado oeste y del lado sur, con poblaciones estudiantiles casi enteramente negras, que apoyan la presencia continua de policías en sus edificios. Dijeron que los oficiales en sus escuelas son buenos modelos a seguir para sus estudiantes y mantienen a los niños a salvo del peligro afuera.

Jackson dijo que los miembros de la Junta de Educación “están actuando dentro de su derecho” al plantear inquietudes sobre el contrato.

Pero ella dijo “no podemos ser demasiado emocionales al tomar esta decisión porque estas decisiones son decisiones de vida o muerte. No es solo irse con el grupo que, de forma más ruidosa, dice que necesitamos hacer algo... No queremos hacer solo cambios superficiales o cambios rápidos que terminen creando más problemas y haciendo que nuestras comunidades sean menos seguras”.

Sin embargo, el llamado a retirar a los oficiales de las escuelas no es una nueva exigencia. Los estudiantes y los organizadores han pedido escuelas libres de policía durante años, y sus protestas, en parte, han llevado a una reforma significativa y a un nuevo conjunto de reglas para la policía en las escuelas.

El Sindicato de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés), un adversario de CPS y de Lightfoot, señaló en un comunicado este lunes que los LSC no tienen el poder de cancelar el contrato entre CPS y CPD y no pueden transferir fondos en sus escuelas de oficiales a otras necesidades.

“Es recibir a la policía o no recibir nada”, dijo el sindicato.

Todd-Breland, profesor asociado de historia de la Universidad de Illinois en Chicago, dio cuenta del único voto en contra cuando la Junta aprobó el contrato en agosto, con una votación de cinco a uno. El vicepresidente de la Junta, Sendhil Revuluri, estuvo ausente y no votó. Pero varios miembros de la Junta expresaron en ese momento su preocupación por la presencia de policías en las escuelas.

La Junta ya estaba comenzando a discutir sobre si renovaría su acuerdo con CPD, ya que el contrato expira el próximo 31 de agosto.