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Como un superhéroe de fantasía o un gigante en la vida real, Chadwick Boseman dominaba la pantalla

El poderoso actor, que murió el viernes a los 43 años, hizo gran parte de su mejor trabajo después de un diagnóstico no revelado de cáncer de colon en fase III.

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Dejemos de lado por un momento la revolucionaria e histórica interpretación del actor Chadwick Boseman como T’Challa / “Black Panther” y consideremos la increíble versatilidad que mostró en una trilogía de películas biográficas de época en un lapso de apenas cuatro años, convirtiéndose en el personaje de Jackie Robinson en la película “42” (2013), en James Brown en “Get on Up” (2014) y en un joven abogado que se convertiría en el primer juez negro de la Suprema Corte, en “Marshall” (2017).

Pantalla grande y actuaciones de estrella importante en todas y cada una de ellas. Boseman se fundió en tres personajes muy diferentes que dejaron impresiones indelebles en el paisaje estadounidense del siglo XX y más allá. Le creímos a Boseman siendo Jackie Robinson con un uniforme de los Dodgers de Brooklyn, jugando a un nivel de Salón de la Fama con gracia y talento, mientras su personaje soportaba un racismo grotescamente feo de los fanáticos rivales, oponentes e incluso algunos compañeros de equipo. Le creímos a Boseman cuando interpretó los movimientos característicos de James Brown y capturó su locura destructiva en “Get on Up”. Le creímos a Boseman cuando interpretó al joven Thurgood Marshall, un confiado, talentoso y dedicado abogado de la NAACP que, en la década de los 40, defendía a las personas de color acusadas injustamente de delitos y que le decía a la familia de un cliente: “Tenemos armas que antes no teníamos. Tenemos la ley”. Creó caracterizaciones auténticas y plenamente realizadas, sin tratar nunca de exagerar su actuación.

Boseman también tomó el control de la pantalla cuando hizo el papel de un policía antihéroe obsesionado, en “21 Bridges”, y en una actuación como co-protagonsita, como lo demuestra su trabajo dinámico y fundamental en “Da 5 Bloods”.

Tal vez por su fuerza como actor dramático no hay mucha comedia en su currículum, pero no olvidemos cómo pudo manejar hábilmente los momentos de comedia ligera en las películas de Marvel, sin mencionar su contundente e hilarante momento como T’Challa jugando “Black Jeopardy” en “Saturday Night Live”.

Ese episodio de “SNL” se emitió originalmente el 7 de abril de 2018, dos años después de que a Boseman le diagnosticaran cáncer de colon en estadio III. Reviendo las escenas se aprecia que Boseman estaba más delgado, pero no de manera alarmante. Dos años después, en abril de 2020, Boseman publicó un video en su cuenta de Instagram que desencadenó una especulación desenfrenada sobre por qué su apariencia física había cambiado tan drásticamente. “Su pérdida de peso se debe a uno de sus proyectos [cinematográficos] más recientes”, fue la hipótesis en un sitio web de cine.

Boseman nunca habló públicamente de su enfermedad ni de los tratamientos que estaba recibiendo. En el período POSTERIOR a su diagnóstico, filmó “Marshall”, “Black Panther”, “Avengers: Infinity War”, “Avengers: Endgame”, “21 Bridges”, “Da 5 Bloods” y el drama de August Wilson filmado para Netflix, que es una adaptación del drama teatral “Black Bottom de Ma Rainey”, donde interpreta al trompetista Levee junto a Viola Davis, quien interpreta a la legendaria artista discográfica de Chicago de la década de 1920. (Boseman también iba a protagonizar la historia real de un samurái negro del siglo XVI en “Yasuke” y había comenzado a prepararse para el papel, pero la filmación nunca inició por la pandemia).

Durante la enfermedad de Boseman, vimos fotografías de él reuniéndose con niños con cáncer, pero nunca quiso llamar la atención sobre su propia batalla. En una entrevista a la cadena de radio Sirius/XM en 2018, mientras promocionaba “Black Panther”, Boseman habló sobre dos pacientes jóvenes con cáncer que habían fallecido recientemente: “Durante nuestra filmación, me comunicaba con ellos, sabiendo que ambos eran terminales... Estaban tratando de aguantar hasta que llegara esta película; escuchas eso y dices: ‘Tengo que levantarme e ir al gimnasio, tengo que ir a trabajar, tengo que aprenderme estas líneas, tengo que trabajar en mejorar este acento’. Es una experiencia que te hace ser más humilde, porque piensas: ‘esto no puede significar mucho para ellos’, pero al ver cómo la película cobra vida propia, me doy cuenta de que anticiparon algo grandioso”.

Alerta sin spoiler: “Black Panther” fue, de hecho, “algo genial”. Es una cosa que la historia sobre el origen de un superhéroe se transforme en uno de los mayores éxitos de taquilla de Marvel o de cualquier otro universo similar, con Boseman como la figura central en la lujosa, exuberante y emocionante aventura épica de Ryan Coogler. Y otra cosa es que una película supere las enormes expectativas que preceden a su estreno y trascienda el cine como arte para convertirse en un ícono cultural genuinamente significativo.

Millones de niños negros pudieron estar frente a esa pantalla mágica y ver a un superhéroe glorioso, poderoso e inspirador de cómics que se parecía a ellos, algo que las generaciones anteriores, lamentablemente, nunca experimentaron. Desde la dirección de Coogler hasta el increíble elenco y los brillantes aspectos técnicos, hubo múltiples razones por las que “Black Panther” se transformó en un fenómeno global, pero rara vez una película también ha dependido tanto del actor principal. Boseman hizo una actuación tan perfectamente matizada y apasionada que hizo imposible poder imaginar a otro actor en ese papel. ERA el rey T’Challa. ERA Black Panther.

Chadwick Boseman era una estrella de cine de nuestra época que tenía el tipo de talento que lo habría convertido en una estrella de cine en los años 80 o 60. (Y mucho antes de eso, solo la falta de oportunidades lo hubiera frenado). Es trágico verlo dejar este mundo medio siglo antes de tiempo, pero su legado como estrella cinematográfica y su gracia como hombre brillarán y resonarán durante mucho tiempo.