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Residentes de Pilsen lanzan un GoFundMe para la cirugía de Don Ananías

Permanece en el Hospital de la Universidad de Illinois en Chicago porque los médicos están preocupados por su situación de vida.

Don Ananías Ocampo sits behind his paletero cart on 18th Street in Pilsen in 2019.
Don Ananías Ocampo | Cortesía de Hilda Burgos
Provided by Hilda Burgos.

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Durante los últimos siete años, Don Ananías Ocampo se ha hecho bastante conocido en Pilsen, empujando su carrito por la calle 18th.

Pero la semana pasada, el hombre de 77 años fue al hospital para una cirugía de la rodilla y sus días de vender helados, su única fuente de ingresos, es posible que hayan terminado.

“Está preocupado y triste”, dijo Hilda Burgos, residente, cliente y su amiga de Pilsen.

“Sigue preguntándome: ‘¿Cuándo podré vender mis helados de nuevo?’ Y realmente no creo que pueda volver a hacerlo porque ambas rodillas están muy dañadas por todos esos años de empujar el pesado carrito. También creo que probablemente tendrá que someterse a una cirugía en la otra rodilla una vez que se recupere”.

Burgos y otros residentes de Pilsen han cuidado a Ocampo en años recientes, ayudándolo a encontrar un lugar para vivir, llevándolo al médico e invitándolo a cenar con la familia.

Ahora han comenzado un GoFundMe para Ocampo para asegurar que pueda pagar la renta y ayudarlo con lo caras que temen que sean las facturas del hospital.

“Los médicos intentaron todo para evitar la cirugía en la rodilla, como inyecciones, pero nada funcionó”, dijo Burgos. “Trabajó muy duro cuando era más joven en fábricas y restaurantes, pero tuvo que dejar de hacerlo debido a su artritis. Trabajar de paletero cuando creció solo empeoró las cosas”.

Don Ananías Ocampo pushes his paletero cart in Pilsen in 2019.
Don Ananías empuja su carrito en 2019. | Cortesía de Hilda Burgos

Ocampo se mudó a Pilsen de Guerrero, México, hace casi 35 años, dijo Burgos. Todo ese tiempo, no tuvo seguro médico, debido a su estado migratorio.

Luego, en enero, Illinois se convirtió en el primer estado en extender su cobertura de salud a las personas mayores indocumentadas cuyos ingresos estaban por debajo del nivel federal de pobreza. Ocampo calificó, y desde entonces, ha visto a muchos médicos que finalmente están atendiendo sus necesidades médicas.

Se le ha diagnosticado oficialmente la enfermedad de Parkinson y la diabetes, y recientemente se sometió a una cirugía en la nariz debido a un cáncer de piel. Ha visitado clínicas de salud en busca de ayuda con la artritis en sus rodillas, lo que lo llevó a su reciente cirugía, que se determinó era la única opción para mejorar su calidad de vida.

La cirugía fue un éxito, pero algunas otras necesidades, como rehabilitación o incluso un posible traslado a un centro de vida asistida, no están cubiertas.

Ocampo permanece en el Hospital de la Universidad de Illinois en Chicago, 1740 W. Taylor St., porque los médicos están preocupados por su situación de vida. Se espera que sea dado de alta la próxima semana.

“Nos preocupa que cuando salga del hospital tenga que volver al pequeño apartamento, en realidad es solo una habitación cerca de un callejón, y ¿cómo podrá hacer sus ejercicios para recuperarse adecuadamente?” dijo Ben Emmrich, un residente de Pilsen que ayudó a organizar GoFundMe. “Su baño no es accesible para él, en realidad, debido a sus problemas de movilidad. Es simplemente una situación peligrosa y, sinceramente, no es una situación digna”.

Don Ananías Ocampo takes a photo in September after having surgery on his nose due to skin cancer.
Don Ananías Ocampo se toma una foto en septiembre luego de una operación en la nariz debido a un cáncer de piel. | Cortesía de Hilda Burgos

Las ganancias del GoFundMe ayudarán a pagar su renta de $500 en la pequeña habitación en la que ha estado viviendo durante la mayor parte del año. Si se dona suficiente dinero, dijo Emmrich, podrían ayudar a pagarle un apartamento mejor. También quieren pagarle a un trabajador de la salud a domicilio para que lo visite dos veces por semana.

Emmrich estableció una meta de recaudación de [$18,000], con la esperanza de que eso sea suficiente para ayudar a Ocampo durante al menos un año.

“No necesita mucho y no pide nada”, dijo Emmrich. “Solo necesita una situación de vida sostenible, segura y digna. Transportación a un centro para personas mayores de vez en cuando, atención médica e interacción”.

A pesar de la incertidumbre, Ocampo —muchos en el barrio lo llaman “Don A”— sigue siendo el mismo que cuando Emmrich lo conoció hace dos años.

“Su espíritu es un optimismo desenfrenado y es una buena lección para todos nosotros”, dijo Emmrich. “Necesitamos liberarnos de nuestra propia carga y adoptar el ejemplo de Don A con la vida en general. Es simplemente un hombre feliz”.

Don Ananías Ocampo dishing up ice cream in Pilsen.
Don Ananías sirve un helado de su carrito en Pilsen. | Cortesía de Hilda Burgos