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CPS y los maestros no llegaron a un acuerdo el fin de semana antes del regreso a clases

El distrito pospuso el regreso planeado de hasta 67,000 estudiantes de preescolar a octavo grado al martes.

Educators teach outside DeWitt Clinton Elementary School in the West Rogers Park neighborhood to protest Chicago Public Schools’ reopening plan due to COVID-19 safety concerns, Thursday morning, Jan. 21, 2021.
Los educadores enseñan afuera de la escuela primaria DeWitt Clinton en el vecindario de West Rogers Park para protestar contra el plan de reapertura de las escuelas públicas de Chicago debido a preocupaciones de seguridad de COVID-19.
Pat Nabong/Sun-Times

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Los funcionarios de las Escuelas Públicas de Chicago y el Sindicato de Maestros de Chicago no lograron llegar a un acuerdo sobre cómo y cuándo reabrir las escuelas, atrasando las clases en persona que estaban programadas para reanudarse el lunes.

Días después de que pareciera posible un acuerdo para evitar una segunda huelga de maestros de la ciudad en 15 meses, el estancamiento comenzó a escalar el domingo cuando las dos partes lanzaron acusaciones públicamente y ni siquiera se reunieron a negociar en un día que sabían que sería fundamental para llegar a un acuerdo.

El distrito pospuso el regreso planeado de hasta 67,000 estudiantes de preescolar a octavo grado que optaron por el aprendizaje en persona, aproximadamente un tercio de los niños que eran elegibles, al martes. Pero no hay garantías de que otro día traería una mayor posibilidad de reanudar las clases.

Se requerirá que los maestros de escuelas primarias e intermedias se reporten a las escuelas el lunes para enseñar a sus estudiantes virtualmente. Si no se presentan en persona, se les bloqueará el trabajo remoto y ya no se les pagará, dijeron las autoridades. El sindicato de maestros ya ha votado a favor de la huelga si sus miembros quedan excluidos. El presidente de la CTU, Jesse Sharkey, dijo que la Cámara de Delegados del sindicato se reuniría en caso de cierres a sus cuentas para determinar una fecha de protesta.

“Sé que podemos llegar a un acuerdo”, dijo la alcaldesa Lori Lightfoot en una conferencia de prensa al atardecer. “Le he dicho a mi equipo que si nos toca quedarnos despiertos toda la noche, lo haremos”.

La jefa de escuelas, Janice Jackson, dijo que estaba “increíblemente frustrada” por no haber llegado a un acuerdo.

“Podemos hacer esto”, dijo. “¿Por qué debe Chicago ser la excepción cuando otros en el país han podido hacer esto de manera segura? ¿Por qué CPS debe ser especial cuando las escuelas privadas y parroquiales en Chicago han estado operando desde el comienzo del año escolar?”

Jackson dijo que le preocupaban principalmente los miles de estudiantes afroamericanos que no respondían a las preguntas del distrito sobre si les gustaría volver a las clases en persona, lo que plantea la pregunta de que si están participando de forma remota.

En una señal de la creciente discordia, CPS y CTU no pudieron ponerse de acuerdo públicamente por qué no hubo negociaciones el domingo. El distrito escolar dijo que su equipo estaba listo para reanudar las negociaciones, esperando una contrapropuesta del sindicato que nunca llegó. El sindicato dijo que les dijeron que las conversaciones continuarían solo si “estábamos ofreciendo grandes concesiones”, lo que no estaba dispuesto a hacer.

El caótico final de lo que ambas partes esperaban que fuera un fin de semana exitoso deja a miles de familias inseguras de lo que sigue, incluso a nivel secundaria. Si CPS bloquea a los maestros de las escuelas primarias e intermediarias y el sindicato hace huelga, las clases de la escuela secundaria también se detendrían, poniendo en peligro los exámenes finales programados para esta semana. Lightfoot dijo que espera que “nunca lleguemos a ese punto”.

A pesar de la lucha, la alcaldesa dijo que habló por teléfono con el presidente de la CTU, Jesse Sharkey, y calificó la conversación como “cordial y productiva”.

El Presidente del Sindicato del Maestros de Chicago, Jesse Sharkey, habla en una conferencia de prensa virtual el domingo por la noche.
Zoom

“Acordamos al final de la llamada que mantendríamos abiertas las líneas de comunicación”, dijo Lightfoot. “No hubo insultos de ninguna de las partes”.

Un día antes, varios acuerdos verbales se convirtieron en acuerdos escritos sobre protocolos de salud y seguridad, ventilación, un programa de rastreo de contactos y comités de seguridad en cada escuela que monitorearían los problemas.

Las partes aún están negociando desacuerdos más importantes, como una métrica de salud para determinar el cierre de escuelas, las vacunas de los maestros, un programa de pruebas más amplio para el personal y los estudiantes y adaptaciones para el trabajo desde el hogar.

Sharkey también dijo que entiende que el suministro de vacunas es limitado y que los maestros no pueden adelantársele a los trabajadores esenciales que han estado en la fila durante toda la pandemia. Pero estaba frustrado por lo que llamó una falta de comunicación sobre el tema por parte de los funcionarios del distrito. La Municipalidad está administrando a CPS 1,000 vacunas por semana, lo que deja a la mayoría de los educadores en busca de vacunas por otros medios.

El sindicato ha dicho que no se debería exigir a sus miembros que trabajen en persona antes de haber tenido la oportunidad de vacunarse, argumentando que los maestros deberían pasar al frente de la línea de vacunas si la Municipalidad quiere reabrir las escuelas de inmediato.

Lightfoot y la comisionada de salud, la Dra. Allison Arwady, han dicho que los trabajadores esenciales que han estado trabajando en persona todo este tiempo deben tener prioridad sobre los maestros.

Rosemary Vega, organizadora del grupo de Humboldt Park, insistió en que el tema de la reapertura de las escuelas no debería convertirse en “una batalla entre padres contra padres o padres contra maestros”.

“Estamos en una pandemia mortal y todos los niños merecen condiciones seguras y estables para regresar a la escuela”, dijo Vega, padre de dos estudiantes de CPS y dos recién graduados. “Todos queremos que nuestros hijos vuelvan a la escuela y queremos que se haga de forma segura.

“Avergonzar a los maestros que quieren sobrevivir y proteger a sus familias no es la solución”.