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No hay excusas para mantener a miles de niños en los centros de detención

La administración Biden culpa a la administración Trump de gran parte del problema, y ​​con razón.

Immigration facility
Migrantes no acompañados, de entre 3 y 9 años, miran la televisión dentro de un corralito en un centro de detención de Seguridad Nacional en Donna, Texas, el 30 de marzo del 2021.
Getty

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En febrero, la nueva administración de Biden fue criticada por abrir el primero de varios centros de detención de emergencia para albergar a niños migrantes no acompañados que cruzan la frontera sur de nuestra nación.

Un centro de refugiados, sin importar cuán humanamente sea, es una alternativa lamentablemente inferior a colocar a estos niños con familias o parientes estables, lo cual ha sido el objetivo declarado del gobierno federal. Pero, con algunos centros de detención de la Patrulla Fronteriza estando al 1,640% de su capacidad, se puede decir que las cosas no están mejorando.

¿En verdad tiene el presidente un plan?

La administración de Biden, en los primeros días en el cargo como nuevo presidente, puso fin a una cruel política de la administración Trump de dividir a las familias que migran sin documentas por la frontera. Los agentes de la Patrulla Fronteriza no pueden rechazar a los menores no acompañados. Pero es difícil decir si la administración Biden tiene una estrategia propia.

La administración se apresuró a mostrarle al mundo que Estados Unidos ahora respondería a la crisis fronteriza de manera más humana, con la vicepresidenta Kamala Harris encabezando el esfuerzo, pero claramente fue más fácil decirlo que hacerlo.

“Los legisladores llegaron con un cambio de política, pero luego no tenían un plan para implementarlo”, dijo a CNN Joe Frank Martínez, alguacil del condado de Val Verde, Texas. “La gente seguirá viniendo en masa, la gente va a morir, pero habrá que hacer algo rápido”.

Un número creciente de niños migrantes no acompañados está cruzando la frontera y, en la actualidad, alrededor de 12,900 de ellos se encuentran recluidos en refugios de Servicios Humanos y de Salud de Estados Unidos. Otros 5,300 se encuentran detenidos en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza. La política de la Patrulla Fronteriza dicta que todos los detenidos, incluidos los niños, deben ser trasladados fuera de la custodia de la agencia en un plazo de tres días, pero muchos niños no acompañados han estado en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza durante más de 15 días.

La administración Biden culpa a la administración Trump de gran parte del problema, y ​​con razón. Durante cuatro años, la administración Trump hizo todo lo posible para desmantelar los aspectos más compasivos del sistema de nuestra nación para tratar con los niños migrantes no acompañados, con más interés en enviar un mensaje de cero tolerancia en la frontera que en tratar a los niños humanamente. Trump recortó drásticamente los fondos para los servicios para los refugiados, lo que obligó a cerrar muchos refugios y oficinas de reasentamiento.

“El sistema fue destruido, las instalaciones cerradas y expulsaron cruelmente a niños pequeños a manos de los traficantes”, dijo el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro N. Mayorkas, en un comunicado la semana pasada. “Hemos tenido que reconstruir todo el sistema, incluidas las políticas y los procedimientos necesarios para administrar las leyes de asilo que el Congreso aprobó hace mucho tiempo”.

La administración Biden también ha culpado a la pandemia, que es menos convincente. Sin duda, encontrar un número suficiente de camas y familias anfitrionas para los niños no acompañados se convierte en un desafío mayor en estos tiempos de distanciamiento social, pero estar a la altura de las circunstancias debería ser lo esperado para una agencia diseñada para las crisis, el Departamento de Salud y Servicios Humanos. La agencia estadounidense, establecida hace casi 70 años, tiene aproximadamente 80,000 empleados y un presupuesto anual de alrededor de $1.2 billones.

La triste verdad es que los últimos tres presidentes estadounidenses han luchado con el creciente problema de los niños que cruzan la frontera. En 2009, un poco más de 19,400 niños fueron detenidos. Para 2014, ese número se había disparado a 68,000. Y el número de cruces fronterizos de este año está en camino a establecer un nuevo récord.

Pero Joe Biden, primero como candidato y ahora como presidente, ha prometido que haría a la reforma migratoria una prioridad máxima y solucionaría problemas desafiantes, como los niños en los centros de detención, que otros presidentes no podían o no querían.

Depende de él.

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