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Vecinos de Pilsen se juntan para buscarle un hogar a Don Ananías

El verano pasado, su salud dio un giro. La artritis en sus rodillas empeoró luego de décadas de arduo trabajo, su enfermedad de Parkinson se volvió más agresiva, y se enteró de que tenía cáncer en la piel.

Don Ananías Ocampo, who worked as a paletero selling ice cream in Pilsen for seven years, is celebrating this Christmas in a new studio apartment in Pilsen, thanks to help from neighbors and customers.
En los últimos años, Don Ananías Ocampo se ha convertido en una persona conocida en Pilsen, empujando su carrito de nieves por la calle 18.
Pat Nabong / Sun-Times

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La luz del sol entraba por las persianas del pequeño departamento de Don Ananías Ocampo mientras intentaba arreglar los adornos de su arbolito de Navidad.

Las paredes resplandecientes y los techos altos en su nuevo departamento de tercer piso en Pilsen son un contraste a la habitación oscura, descuidada e infestada de ratones que el hombre de 77 años había llamado hogar durante los últimos seis meses. Ese cuarto, accesible solo desde un callejón a lo largo de la calle 18, no era seguro para Ocampo, quien navega para caminar.

Pero su sonrisa se notaba a través de su máscara cuando se apoyaba del andador que usa para moverse después de una reciente cirugía en la rodilla. Ocampo está agradecido porque no habría podido mudarse a su nuevo departamento este mes sin la ayuda de otras personas en Pilsen que se ofrecieron.

“La comunidad me ayudó a conseguir este lugar y estoy muy feliz”, dijo Ocampo.

En los últimos años, él se ha convertido en una persona conocida en Pilsen, empujando su carrito de nieves por la calle 18. El verano pasado, su salud dio un giro. La artritis en sus rodillas empeoró luego de décadas de arduo trabajo, su enfermedad de Parkinson se volvió más agresiva, y se enteró de que tenía cáncer en la piel.

Don Ananías Ocampo, a longtime paletero selling ice cream in Pilsen, has battled health problems but is doing better now that he’s on the right medication.
Ocampo está agradecido porque no habría podido mudarse a su nuevo apartamento este mes sin la ayuda de otras personas en Pilsen que se ofrecieron.
Pat Nabong / Sun-Times

Ocampo no tiene familia. Pero Hilda Burgos, que vive en Pilsen, se ha convertido en una cuidadora de Ocampo. Lo lleva a las citas con el médico, ha navegado para encontrarle una mejor vivienda y lo vigila.

A medida que se complicaba la salud de Ocampo, ella y otras personas que lo conocían le querían ayudar.

Burgos, Ben Emmrich y Raul Crúz dirigieron a los residentes de Pilsen en un esfuerzo para recaudar de fondos por GoFundMe a fines de octubre para ayudarle a encontrar un nuevo departamento y cubrir algunos gastos médicos y lo básico. Establecieron una meta de $12,000. Cuando la alcanzaron dentro de dos semanas, aumentaron la meta a $18,000.

La renta del nuevo departamento de Ocampo es de unos 750 dólares al mes. Está esperando la ayuda del fondo de alivio municipal para viviendas de bajos ingresos, que espera que cubra toda su renta, dejándolo solo con su factura de luz para pagar mensualmente.

Si eso no se logra, Ocampo tendrá que depender solo de la buena voluntad de los demás para ayudar a llegar a fin de mes.

“Estoy muy orgulloso de Hilda, Ben y Raúl, quienes fueron como mis hijos al ayudarme cuando no tenían que hacerlo y todos los demás en la comunidad que me ayudaron”, dijo Ocampo. “A veces lloro y digo que realmente son como mi familia. Esta comunidad es mi familia”.

Los tres también le han estado ayudando con sus necesidades de vivienda y salud.

“Me siento mucho mejor que antes de la cirugía porque realmente estaba sufriendo por el dolor y casi no tenía esperanza”, dijo Ocampo. “Pero ahora siento que la esperanza está creciendo y me siento bien”.

A medida que mejora la salud de Ocampo, espera comenzar a vender helados nuevamente. Pero Burgos en realidad espera que esos días hayan quedado atrás.

Don Ananías Ocampo behind his paletero cart on 18th Street in Pilsen in 2019.
Don Ananías Ocampo con su carrito de nieves en la calle 18 en 2019.
Cortesía de Hilda Burgos

“El carro que empuja es demasiado grande y pesado y no es bueno para sus piernas”, dijo Burgos.

Dijo que la enfermedad de Parkinson no había sido tratada durante mucho tiempo, hasta el punto que ya no podía sostener una cuchara para comer. Ahora que está recibiendo la medicación que necesita, ella dijo que puede hacer eso y hacer otras cosas básicas por su propia cuenta.

El nuevo edificio de departamentos donde vive Ocampo está adaptado para sillas de ruedas y cuenta con un elevador. Un cuarto para lavar ropa está al final del pasillo de su departamento. La ducha tiene los pasamanos que necesita para sostenerse.

Burgos ha decorado el departamento y ha ayudado a amueblarlo con una cama, un sillón reclinable y un sofá. El árbol de Navidad también fue idea de ella.

Ella está feliz de poder ayudarlo a tener un lugar donde vivir de manera segura.

“Esta es una gran victoria para nosotros”, dijo Burgos. “Ahora puedo dormir a gusto y puedo dejar de llorar y pensar que va a morir solo en ese callejón. No creo que ninguna persona de su edad deba estar en esa situación. Solo queremos que sea feliz y viva con dignidad”.

Ocampo dijo que es bueno saber que tiene tantos seguidores. Como dijo, son sus “ángeles”.

Hilda Burgos, a friend and customer, has helped look after Don Ananías Ocampo, who worked as a “paletero” selling ice cream in Pilsen until health issues sidelined him. They were photographed in his new apartment, which she helped find and furnish. on Wednesday, Dec. 22, 2021.
Hilda Burgos, que vive en Pilsen, se ha convertido en una cuidadora de Ocampo. Lo lleva a las citas con el médico, ha navegado para encontrarle una mejor vivienda y lo vigila.
Pat Nabong / Sun-Times