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Negocios latinos intentan mantenerse a flote

No está claro cuántos negocios latinos cerraron durante la pandemia porque los funcionarios de la ciudad extendieron las licencias de dos años para todos los negocios.

Reyna González, propietaria de Dulceria La Fiesta, hace una piñata.
Tyler LaRiviere/Sun-Times

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Aunque algunos negocios latinos en Chicago luchan por mantenerse a flote sin acceso a capital, hay señales de crecimiento.

Después de pasar un año perfeccionando el arte de hacer piñatas para destacar su tienda en Rogers Park, Reyna González decidió abrir su negocio en medio de la pandemia de coronavirus.

Su tienda, Dulceria La Fiesta Inc., abrió en julio y ha permanecido abierto, aunque las ventas no le han ido como esperaba. Ha sobrevivido sin la ayuda de préstamos o subvenciones, y recientemente comenzó a entregar alimentos a través de aplicaciones móviles para generar ingresos adicionales.

“Va a mejorar, es solo cuestión de tiempo”, dijo González, quien renunció a su trabajo corporativo para abrir la tienda que se especializa en dulces mexicanos y artículos de fiesta. “El negocio va a explotar, solo tengo que ser paciente”.

En Rogers Park, la tienda de González fue uno de los tres negocios de latinos que se abrieron durante la pandemia de coronavirus, mientras que uno cerró en el vecindario, según Rogers Park Business Alliance.

En La Villita, se emitieron 25 nuevas licencias comerciales desde marzo pasado, aunque los datos de la Municipalidad no especificaron si todos los negocios son propiedad de latinos. Antes de la pandemia, de marzo de 2019 a marzo de 2020 se emitieron 27 nuevas licencias comerciales en el área de servicios especiales de La Villita, según datos de la Municipalidad.

No hubo cierres de negocios en Paseo Boricua en Humboldt Park, y una nueva incubadora está atrayendo más negocios al área, dijo Carlos Bosques, director del Illinois Small Business Development Center del Puerto Rican Cultural Center.

En Chicago, no está claro cuántos negocios latinos cerraron durante la pandemia porque los funcionarios de la ciudad extendieron las licencias de dos años para todos los negocios. Un negocio tampoco está obligado a avisar a la Municipalidad cuando cierra.

Teresa Córdova, directora del Great Cities Institute de la Universidad de Illinois en Chicago, dijo que los negocios de latinos han estado creciendo en los últimos 20 años, y agregó que será importante descubrir cómo evitar que este sector colapse a medida que continúa la pandemia desestabilizando la economía.

“Si los negocios latinos son uno de los sectores de pequeñas empresas con mayor crecimiento, entonces es de nuestro interés que los negocios latinos tengan éxito”, dijo, y agregó que son vitales para los vecindarios.

Jaime di Paulo, director de la Cámara de Comercio Hispana de Illinois, calculó que muchas de los 120,000 negocios latinos en todo el estado emplean a menos de 10 personas.

El tipo de papeleo y documentación necesarios para obtener préstamos y subvenciones del gobierno para obtener capital a los negocios se les dificulta porque algunas no tienen una relación existente con los bancos mientras que otras no tienen un contador en su personal, dijo di Paulo. El año pasado, la cámara ayudó a las empresas latinas con este tipo de solicitudes gubernamentales.

Otros han tenido dificultades para adaptarse a la tecnología, dijo Rebeca Fernández, gerente de programas bilingües de Rogers Park Business Alliance. Ella lo presenció de primera mano cuando la programación cambió a en línea, y señaló que la participación disminuyó ya que muchos solo tenían un teléfono y tenían aparte las responsabilidades del hogar.

Fredy Martinez, propietario de Taqueria Ciudad Hidalgo en Rogers Park, dijo que no pudo solicitar préstamos y subvenciones. Martínez dijo que está ganando lo suficiente para pagar sus cuentas y permanecer abierto. Él espera que el negocio mejore a medida que más personas se vacunan.

“No he pensado en cerrar, pero no sé cuánto tiempo más podremos hacer esto”, dijo Martínez. “Espero que pronto la gente tenga confianza para salir. Es la única esperanza que tengo “.

Reyna González, propietaria de Dulceria La Fiesta Inc., se encuentra en su tienda de dulces mexicanos llena de piñatas, en 7053 N. Clark St. en el vecindario de Rogers Park.
Tyler LaRiviere/Sun-Times

En Bucktown, Henry Cerdas, el dueño del restaurante costarricense Irazú, dijo que inicialmente no solicitó los préstamos porque le preocupaba que lo dejaran endeudado. Recurrió a un “fondo para tiempos difíciles” para sobrevivir a la pandemia con un personal reducido.

Luego, un amigo lo animó a buscar ayuda para mantener el negocio familiar en marcha. Recibió fondos a través del Barstool Fund, y el restaurante hizo públicas sus luchas. “Siempre estamos buscando formas innovadoras de descubrir nuevas formas de hacer negocios”.

Mike Moreno Jr., dentro de Moreno’s Liquor, dijo que el negocio familiar se ha mantenido a flote a pesar de un cambio de horario.
Anthony Vazquez/Sun-Times file photo

En La Villita, Moreno’s Liquors, un antiguo negocio familiar en el vecindario, ha permanecido abierto a pesar de un cambio de horario debido a las regulaciones de la Municipalidad, dijo el propietario Mike Moreno Jr. Ha sido más difícil mantener un bar clandestino, Osito’s Tap, que acababa de abrir meses antes de la propagación del COVID-19.

Solicitó cinco préstamos y programas de subvenciones y pudo obtener algunos fondos del gobierno el año pasado. Pero no creía que los fondos se distribuyeran a tiempo. La Municipalidad proporcionó estructuras para crear asientos al aire libre, pero Moreno sintió que el esfuerzo también llegó demasiado tarde.

“Para cuando pudimos conseguirlos, no estábamos haciendo ganancias”, dijo Moreno.

Para Moreno, parece que los negocios en muchos vecindarios del norte tienen más acceso a espacios al aire libre o a patios que los de La Villita u otros vecindarios del sur. Él piensa que la Muncipalidad debería hacer más para ayudar a las empresas a crear áreas de servicio al aire libre.

Cerdas dijo que le gustaría ver exenciones de impuestos a la propiedad.

Angélica Varela, propietaria de Semillas Plant Studio, con sede en Pilsen, es otra emprendedora que abrió un negocio durante la pandemia. Le gustaría ver más oportunidades para obtener capital, especialmente para las mujeres, y señaló que utilizó sus ahorros para comenzar su negocio.

Un estudio sobre el “2020 State of Latino Entrepreneurship” realizado por Stanford Graduate School of Business, concluyó que las latinas podrían tardar más en recuperarse de la pandemia de coronavirus, señalando datos de encuestas que mostraron que más negocios de latinas reportaron cierres y pagos de renta perdidos que los negocios de hombres latinos.

Martha Vega trabaja en su computadora dentro de la oficina de su negocio, MJV Services, en el vecindario de Humboldt Park. MJV Services está configurado proporcionar transporte a personas mayores en Chicago.
Tyler LaRiviere/Sun-Times

En Humboldt Park, Martha Vega, de 41 años, ve una oportunidad en abrir un negocio durante la pandemia, y señaló que muchas personas mayores han tenido problemas durante el año.

Vega espera que su negocio despegue el próximo mes. Después de trabajar como asistente en el hogar, Vega está recibiendo ayuda del Centro de Desarrollo de Pequeñas Empresas de Illinois en el Centro Cultural Puertorriqueño para iniciar un servicio de transporte para personas mayores.

“Mucha gente le teme al coronavirus, y no es correcto que [las personas mayores] estén solas caminando en el frío”, dijo Vega. “Es por eso que estoy tratando de darme prisa y hacerlo ahora”.

Los reportajes de Elvia Malagón sobre justicia social y desigualdad de ingresos son posible gracias a una subvención de The Chicago Community Trust.