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Desde las protestas de George Floyd, la unidad de latinos y afroamericanos es una meta complicada

Los residentes negros representan casi el 30% de la población de la ciudad, mientras que los latinos representan alrededor del 29%.

Signs that read “Mothers for peace” (left) and “Black Lives Matter” hang on the doors of the St. Agnes of Bohemia in Little Village before a march in Little Village on June 5, 2020.
Carteles que dicen “mamas por la paz” y “las vidas negras importan” cuelgan en las puertas de la Santa Inés de Bohemia en La Villita.
Anthony Vázquez/Sun-Times

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El mayo pasado, cuando las protestas exigiendo justicia racial fueron seguidas por saqueos y enfrentamientos con la policía, la unidad de latinos y afroamericanos estuvo delicada.

Una semana después de que la policía matara a George Floyd en Minneapolis, una multitud de latinos en su mayoría se reunió bajo el arco de la calle 26th en La Villita.

La gente se arrodilló durante un momento de silencio por Floyd. El olor a incienso se extendió por la multitud como parte de un ritual indígena.

Algunas personas llevaban carteles que decían “Black Lives Matter”, mientras que otras sostenían carteles que proclamaban la solidaridad entre las comunidades latinas y negras.

La reunión reavivó una demanda por la unidad entre negros y latinos después de que un video que mostraba la muerte de Floyd condujera a un ajuste de cuentas racial en todo el país. En Chicago, los cambios demográficos raciales, la segregación histórica y las diferentes opiniones sobre el papel de la policía, han puesto ese objetivo a prueba.

El miedo se extendió mientras ocurrían los saqueos

Hilda Franco sabía que la ansiedad y la tensión incrementaría en los vecindarios cuando se levantaran los puentes hacia el centro para mantener alejadas a las multitudes. Comenzó a ver publicaciones en las redes sociales sobre personas que actuaban como vigilantes, haciendo guardia afuera de negocios en vecindarios latinos como La Villita y Pilsen porque algunos temían que los disturbios y el vandalismo se extendieran desde el centro.

Ella y su hermana manejaron por Pilsen, una comunidad a la que su familia había llamado hogar durante años, para diseñar estrategias para aliviar la situación. Se dio cuenta de que en Pilsen y La Villita había agentes de policía de Chicago, pero no parecían hacer nada para detener a los que lanzaban bates y amenazaban a la gente que pasaba, dijo.

“La policía estaba permitiendo que nuestra gente actuara como policía con la gente”, dijo Franco. “Ellos crearon esta tensión racial”.

Franco dijo que lo que estaba sucediendo era sensible porque se enteró de que algunos de los llamados para proteger los negocios locales fueron impulsados ​​por la gente mayor de la comunidad, quienes animaban a los más jóvenes a proteger el vecindario.

“Como comunidad en términos de raza y etnia, no somos monolíticos”, dijo Franco sobre cómo varias comunidades latinas respondieron al asesinato de Floyd y la ola de protestas que siguió. “Las personas oprimidas no son monolíticas; ese es el problema con la opresión”.

An art piece by Sentrock is part of The Black & Brown Unity Mural Project by various artists near the corner of 79th Street and Cornell Avenue in South Shore on July 19, 2020.
Una obra de arte de Sentrock que forma parte del proyecto Black & Brown Unity Mural Project, realizado por varios artistas en señal de unidad.
Anthony Vázquez/Sun-Times

Papel de la policía en los esfuerzos de unidad

La búsqueda de una coalición de afroamericanos y latinos se remonta a décadas en Chicago, y sus objetivos en ese entonces eran similares a los de hoy.

En la década de 1960, los Young Lords, un grupo activista puertorriqueño, y miembros del Partido Pantera Negra en Chicago se unieron para pedir el fin de la brutalidad policial, según David Stovall, profesor de Estudios Negros en la Universidad de Illinois en Chicago.

“Es casi idéntico al problema y la preocupación que había: la policía opera como una fuerza de ocupación”, dijo Stovall sobre las protestas multiculturales del verano pasado en las que “Defund the Police” fue un grito de guerra. “Esos mismos temas estaban sobre la mesa a fines de la década de 1960. Son casi paralelos en términos de lo que estaban pidiendo en ese entonces y lo que están pidiendo ahora”.

En la década de 1980, un grupo de latinos progresistas formaba parte de una coalición diversa que llevó a la elección del primer alcalde afroamericano de la ciudad, Harold Washington, dijo María de los Ángeles Torres, profesora de Estudios Latinoamericanos y Latinos en la Universidad de Illinois en Chicago. Torres, quien dirigió la Comisión de Asuntos Latinos de la Municipalidad durante la era de Washington, dijo que incluso entonces no había una unidad perfecta, y señaló que algunos en Washington veían a los latinos como activistas en lugar de políticos con experiencia.

El representante Jesús “Chuy” García, demócrata por Illinois, dijo que Washington apoyaba temas como la educación bilingüe y la reforma migratoria antes de convertirse en alcalde. El demócrata de Chicago se convirtió en concejal en 1986, lo que ayudó a Washington a obtener una mayoría de apoyo en el Ayuntamiento.

Washington también conocía a Rudy Lozano, un líder latino dentro de un movimiento progresista que se había estado gestando en el lado suroeste, dijo García. Lozano fue asesinado en su casa de La Villita en 1983 y algunos han cuestionado el motivo de su asesinato.

Washington murió más tarde de un ataque cardíaco en 1987. Los esfuerzos para fortalecer una alianza se vieron frustrados por la pérdida de los dos líderes, lo que llevó a un cambio en el Ayuntamiento junto con un papel cada vez más importante en la forma en que el dinero corporativo desempeñaba un papel en la política, dijo García.

Demografía, impacto de la segregación

La demografía de la ciudad también ha cambiado. En 1980, los residentes negros representaban casi el 40% de la población de la ciudad, mientras que los latinos constituían aproximadamente el 14%, según un análisis en línea de los datos del censo realizado por Rob Paral. Ahora, los residentes negros representan casi el 30% de la población de la ciudad, mientras que los latinos representan alrededor del 29%, según la Oficina del Censo de Estados Unidos.

Kobi Guillory, copresidente de la Alianza de Chicago contra la Represión Racista y Política, dijo que la segregación en Chicago a veces significa que diferentes comunidades no se dan cuenta de que están protestando contra las mismas instituciones.

“Una vez que nos sentamos y comenzamos a hablar y a ayudarnos unos a otros, todos nos damos cuenta de que todos estamos luchando contra el mismo sistema, el mismo sistema de supremacía blanca”, dijo Guillory.

Aislinn Pulley, cofundadora de Black Lives Matter Chicago, dijo que le gusta recordarle a la gente que hay negros que también son latinos, y cree que a menudo eso se borra por la segregación racial de los vecindarios en la ciudad. Ella piensa que es un problema no solo en Chicago, pero en todo el país.

“Es mucho más importante para nuestras comunidades negras y latinas trabajar contra esa segregación racial”, dijo Pulley. “El punto es segregarnos y ver las peleas de cada uno como separadas. No es verdad, es mentira”.

Aún así, ha habido expresiones de apoyo y colaboración. Franco dijo que los organizadores del verano pasado enfatizaron en los mítines el mensaje de “somos muchos” los que apoyamos al movimiento Black Lives Matter.

Se creó una línea directa para ayudar a los residentes negros en los vecindarios latinos a ir a la tienda o ir a trabajar durante esas primeras semanas de disturbios, dijo Amara Martín, fundadora de ChiResists. También se formaron grupos de ayuda mutua para rescatar a las personas arrestadas en las protestas, además de proporcionar alimentos y asistencia legal a los que estaban en las calles, dijo Martín.

Respuestas a los asesinatos de Toledo y Álvarez

En las últimas semanas, aumentaron las protestas después de que un oficial de policía de Chicago a fines de marzo le disparara fatalmente a Adam Toledo, de 13 años, en La Villita. Días después, Anthony Alvarez, de 22 años, fue asesinado a tiros por un oficial de policía de Chicago en Portage Park.

Como el verano pasado, hubo grupos de residentes latinos que respaldaron a la policía y demonizaron a Toledo, dijo Berto Aguayo, cofundador de Increase the Peace. También vio a activistas negros que apoyaron a los miembros de la comunidad latina que piden rendición de cuentas en el tiroteo, dijo Aguayo.

En el barrio Hermosa, el Centro Cultural Segundo Ruiz Belvis tiene cuatro eventos planificados con líderes comunitarios que comenzarán el 24 de mayo y se enfocarán en las raíces africanas de Puerto Rico. Omar Torres-Kortright, director ejecutivo, dijo que el centro quería volver a la historia de activismo del centro mientras pensaba en el aniversario del asesinato de Floyd. Él ve un vínculo entre el colonialismo con el que han vivido los puertorriqueños y las injusticias que ocurren en la comunidad negra.

“El racismo institucionalizado que es nuestra realidad en nuestras comunidades realmente no quiere que nos unamos porque hay mucho poder que viene al unir estas comunidades que tienen tantas cosas en común y tantos problemas que están afectando a ambos”, dijo Torres-Kortright.

García mantiene la esperanza de que los jóvenes activistas tengan menos prejuicios que las generaciones anteriores de inmigrantes que trajeron consigo el clasismo y un sentido de puntos de vista anti-indígenas enseñados en sus países de origen. También piensa que la tecnología y ser bilingüe ayudarán a cerrar la brecha lingüística que ha existido.

Ramey no cree que el llamado a la unidad del verano pasado acabó con todas las diferencias entre las comunidades negras y latinas, pero cree que ese momento aún importa.

“Los residentes de La Villita, Lawndale y Pilsen, todos tenemos un recuerdo de cuando nos reunimos en un momento de intenso caos”, dijo Ramey. “Y nadie puede negar eso. Nadie puede negar que la solidaridad puede ocurrir”.

Protesters kneel to pay respect to George Floyd on 26th Street in Little Village on June 3, 2020.
Manifestantes se arrodillan para rendir respeto a George Floyd durante una protesta en la calle 26 en La Villita en 2020.
Anthony Vázquez/Sun-Times

Los reportajes de Elvia Malagón sobre justicia social y desigualdad de ingresos son posibles gracias a una subvención de The Chicago Community Trust.