La ‘reina de la vacunación’ de Puerto Rico va de casa en casa para administrar las vacunas de COVID

La lucha contra el coronavirus es la última vocación de Abigail Matos-Pagán. También ha dirigido los esfuerzos de ayuda tras los huracanes y terremotos en Puerto Rico y otros lugares caribeños.

SHARE La ‘reina de la vacunación’ de Puerto Rico va de casa en casa para administrar las vacunas de COVID
Abigail Matos-Pagán became interested in medicine after watching nurses support her mother, who died of complications from an aneurysm when Matos-Pagán was 9. Today, she is first commander of the Puerto Rican Disaster Response Team and the director and founder of the Coalition of Nurses for Communities in Disaster.

Abigail Matos-Pagán es la primera comandante del Equipo de Respuesta a Desastres de Puerto Rico y la directora y fundadora de la Coalición de Enfermeras para Comunidades en Desastre.

Caroline Almy / KHN

La Voz es la sección en español del Sun-Times, presentado por AARP Chicago. 

Read in English

MAYAGÜEZ, PUERTO RICO — Abigail Matos-Pagán entró en una casa de color azul brillante en Mayagüez y fue recibida por Beatriz Gastón, quien la guió hasta la pequeña habitación de su madre.

Matos-Pagán le había venido a proporcionar una inyección de COVID-19 a Wildelma Gastón, de 88 años, cuya artritis y otros problemas de salud la confinan a una cama.

Wildelma Gastón pidió que le pusieran su rosario en el pecho y señaló su “brazo bueno”, en el que Matos-Pagán inyectó una primera dosis de la vacuna Moderna.

Los cinco miembros de la familia Gastón respiraron con alivio. Aunque la vacuna había estado disponible desde hace meses, Wildelma Gastón no había podido llegar a un centro de vacunación.

Según el rastreador de datos de COVID de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la tasa de vacunación de Puerto Rico es una de las más bajas entre los estados y territorios de Estados Unidos.

Con cada viaje a la escuela o al trabajo, los miembros de la familia se preocupaban por llevar a su casa el virus y una amenaza a la vida de Gastón.

Matos-Pagán también vacunó a dos de los hijos de Beatriz Gastón, que son estudiantes de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.

“Llevamos mucho tiempo esperando este momento”, dijo Beatriz Gastón mientras se despedía de Matos-Pagán, expresando su gratitud por la visita a su hogar.

Para ella, la vacuna ofrecía algo más que protección contra el coronavirus. También le abrió el camino para que la familia estuviera junto a su madre.

Para Matos-Pagán, es su vocación. La enfermera, que ha guiado los esfuerzos de ayuda tras los huracanes y terremotos en Puerto Rico y en otros lugares, ha convertido en su misión la vacunación del mayor número posible de personas en el territorio estadounidense.

En Mayagüez, ciudad de la costa occidental de la isla principal, la llaman cariñosamente “La Reina de la Vacunación” y la visitan en su casa pidiendo ayuda para vacunarse.

Alrededor del 57% de la población de Puerto Rico está totalmente vacunada, pero es difícil llegar a muchos de los no vacunados porque viven en comunidades remotas y montañosas o tienen enfermedades crónicas que les obligan a quedarse en casa.

Matos-Pagán ha vacunado a unas 1,800 personas en Puerto Rico, incluidas 1,000 que tienen enfermedades crónicas o están postradas en cama.

En los primeros días de la pandemia, la salud de Carmen Blas empeoró y empezó a utilizar una silla de ruedas. Blas, de 78 años, estaba confinada en su casa, en el tercer piso de un edificio de apartamentos, lo que la mantenía a salvo de contraer el COVID. Sin embargo, más tarde no pudo encontrar transporte para ir a un lugar de vacunación.

En junio, sus dos hijos Lisette y Raymond vinieron desde Wisconsin para ayudar y llamaron inmediatamente a los funcionarios de salud pública para que Blas se vacunara.

“Suelo volver todos los años, y este ha sido el más largo que he estado fuera”, dijo Raymond, que planeaba prolongar su visita el tiempo que fuera necesario. “Fue especialmente duro porque la salud de mi madre empeoró, y me preocupaba no volver a verla”.

Matos-Pagán vino a la casa de Blas en Aguadilla, Puerto Rico, para ponerle la vacuna. En el momento en que terminó la vacunación, la familia aplaudió.

“Ha sido muy especial tener momentos íntimos en la casa de alguien durante la vacunación”, dijo Matos-Pagán después. “Se nota lo mucho que significa para toda su familia”.

La movilización durante una crisis no es nada nuevo para Matos-Pagán. Tras el paso del huracán María, que cortó el agua y la electricidad en toda la isla y cobró más de 3,000 vidas, Matos-Pagán realizó las primeras evaluaciones comunitarias en las ciudades más remotas y afectadas de Puerto Rico.

Las inundaciones y los escombros hicieron que muchas carreteras fueran inaccesibles, impidiendo que estas zonas tuvieran necesidades básicas como alimentos, agua, medicamentos recetados y transporte.

Después, tras una serie de terremotos que ocurrieron en 2020, dejando a más personas sin vivienda o en estructuras deficientes, Matos-Pagán organizó a las enfermeras profesionales para que prestaran atención sanitaria a la comunidad. Abastecieron a las poblaciones en riesgo con sus medicamentos cuando las farmacias cerraron, y los equipos instalaron tiendas médicas móviles cerca de los hospitales saturados.

“Estoy hiperactiva y ocupada en mi vida diaria, pero, cuando hay una crisis, estoy tranquila y quieta, con los pies en la tierra”, dijo. “Siento que estoy donde debo estar”.

Abigail Matos-Pagán gives Wildelma Gastón a coronavirus shot at her home in Mayagüez, Puerto Rico. Gastón is confined to bed because of arthritis and other health problems.

Abigail Matos-Pagán vacuna a Wildelma Gastón contra el coronavirus en su casa en Mayagüez, Puerto Rico.

Alicia Carter / KHN

Matos-Pagán nació en New York City. Se interesó por la medicina después de ver cómo las enfermeras atendían a su madre, que murió por complicaciones de un aneurisma cuando Matos-Pagán tenía 9 años.

La muerte de su madre le enseñó que “nada era permanente”, dijo, lo que la ha inspirado a actuar cuando ocurre un desastre y a apoyar a la gente en sus tragedias y pérdidas personales.

Matos-Pagán regresó a Puerto Rico para estudiar enfermería y más tarde obtuvo un máster y un doctorado en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.

Gracias a su trabajo, ostenta los títulos de primera comandante del Equipo de Respuesta a Desastres de Puerto Rico y de directora y fundadora de la Coalición de Enfermeras para Comunidades en Desastre.

Su experiencia en la gestión de profesionales y recursos médicos durante los huracanes la ha llevado a lugares de la costa atlántica estadounidense y del Caribe. Durante la pandemia, fue contratada para ayudar a dirigir el triaje de una unidad de cuidados intensivos con pocos recursos en El Paso, Texas y en una residencia de ancianos muy afectada en Maryland.

“No todo el mundo está preparado para esto”, dijo Matos-Pagán. “Es un trabajo realmente triste y deprimente. Pero incluso cuando hay víctimas masivas, se pueden salvar vidas y satisfacer las necesidades básicas de la gente. He visto a las comunidades unirse de las formas más increíbles. Es un reto, pero eso es lo que me hace seguir adelante”.

Incluso mientras intenta llevar rápidamente más vacunas de COVID a los brazos de los puertorriqueños, Matos-Pagán se prepara para la próxima crisis. La temporada de huracanes comenzó en junio. Así que estará preparada para cualquier desastre hasta que termine la temporada de huracanes a finales de noviembre.

KHN (Kaiser Health News) es una redacción nacional que produce periodismo detallado sobre temas de salud.

The Latest
When we recently asked Sun-Times readers, more than 2,000 answers poured in and ran the gamut — ranging from food, road work, freshly cut grass and more.
The delightful variety of summer fishing around Chicago goes on, with the added accent of pink salmon, to lead this sprawling raw-file Midwest Fishing Report.
Richardson declined to discuss the current status of negotiations with Russia over Griner and Paul Whelan or to explain what role he may be playing in the talks.
His down-to-earth clothing was meant to celebrate the human body regardless of race, build, size or age.
Anthony M. Strozier, 31, was caught on surveillance video using bolt cutters to snip the lock of an antique glass case and making off with four watches, court records show.