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Proponen un equipo de respuesta a crisis —sin la policía— en emergencias de salud mental

“El mayor proveedor de atención de salud mental en esta ciudad y en este país es la cárcel del Condado de Cook”, dijo un trabajador social.

Ald. Rossana Rodriguez-Sanchez (33rd) was one of a group of elected officials and community leaders that met Tuesday morning to voice support for a non-law enforcement crisis response team for those experiencing mental health emergencies. Photo taken on Jan. 11, 2019. Rich Hein/Sun-Times file

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Activistas de programas comunitarios de salud pública y algunos concejales de Chicago pidieron el martes la creación de un equipo de respuesta, que excluya a la policía, para atender la crisis de personas que experimentan emergencias de salud mental.

“Actualmente la respuesta de la Municipalidad a las crisis ha sido ejecutada y administrada exclusivamente por el Departamento de Policía de la ciudad”, dijo Arturo Carrillo, organizador principal de Collaborative for Community Wellness, una coalición de grupos comunitarios en la ciudad. “Como resultado, el mayor proveedor de atención de salud mental en esta ciudad y en este país es la cárcel del Condado de Cook”.

En cambio, Carrillo, un trabajador social con licencia, propuso que el equipo de respuesta a las crisis esté integrado por paramédicos y trabajadores sociales y operado por el Departamento de Salud Pública de Chicago (CDPH, por sus siglas en inglés). El equipo tendría sus bases en las cinco clínicas públicas de salud mental de la ciudad.

La propuesta de “Tratamiento, no trauma” se presentó en una reunión del Concejo Municipal el 9 de septiembre y se asignó para estudio del Comité de Salud y Relaciones Humanas.

La alcaldesa Lori Lightfoot incluyó un programa de co-respuesta en el que participan agentes de policía y profesionales de la salud mental en un plan de varios años contra la violencia presentado el martes.

CDPH no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Carrillo dijo que más de las tres cuartas partes de la población de Chicago vive en comunidades con menos de 0.2 terapeutas por cada 1,000 residentes de la comunidad; el resto de la población cuenta con cuatro terapeutas por cada 1,000 habitantes.

Rosa Julia García Rivera, directora de operaciones de Gads Hill Center, un grupo que ofrece servicios comunitarios y de atención de salud mental a comunidades desatendidas, dijo que el centro y sus médicos han visto “un aumento dramático” en la necesidad de servicios de salud mental y apoyo para crisis en los últimos siete meses.

“Al final del día, la necesidad de servicios supera constantemente nuestros recursos como organización sin fines de lucro”, dijo. “Necesitamos encontrar una solución para aliviar la presión a la que están sometidos nuestros agentes de policía y responder a nuestras necesidades de salud mental con la intervención adecuada”.

La concejal Rossana Rodríguez-Sánchez (distrito 33), copatrocinadora de la propuesta “Tratamiento, no trauma”, dijo que la Policía de Chicago ha estado a cargo de responder a una amplia variedad de situaciones, como la falta de vivienda, abuso de sustancias y emergencias de salud mental.

“Eso ha creado un gran problema porque hemos seguido asignando recursos para utilizar la policía, pero no se han asignado la misma cantidad de recursos para asegurarnos de que la gente pueda tener una respuesta basada en atención de salud pública”, dijo Rodríguez-Sánchez.

Ella dijo que programas similares en dos ciudades de la costa oeste le han ahorrado a los departamentos de policía alrededor de $8.5 millones al año. Los programas de ayuda en caso de crisis en las calles de Oregon son administrados por clínicas locales y responden a aproximadamente el 20% de las llamadas a los departamentos de policía.

Carmen Orozco, líder comunitaria del Brighton Park Neighborhood Council, dijo que ha trabajado con residentes que durante más de 15 años han acudido a ella durante crisis familiares o emocionales.

Dijo que una vez, mientras dirigía un curso de justicia restaurativa, un participante se acercó a ella con una situación de crisis emocional. Orozco dijo que pensó en llamar a la policía pero que tuvo miedo de hacerlo.

“Pensé en la situación económica que estaba atravesando y en su estatus migratorio, y en esa situación, la habría puesto en una posición muy difícil”, dijo Orozco vía Carrillo, quien la tradujo del español.

El concejal Carlos Ramírez-Rosa (distrito 35) dijo que las personas con afecciones de salud mental no tratadas a nivel nacional tienen 16 veces más probabilidades de morir cuando entran en contacto con la policía.

“Necesitamos una respuesta de emergencia no policial para asegurar que cuando las personas necesiten ayuda... obtengan el apoyo que necesitan, y eso no resulte en un arresto innecesario, o en un asesinato innecesario o en una muerte a manos de las fuerzas del orden”, dijo.