August ‘Augie’ Sallas, líder sindical y activista de La Villita, muere a los 86

El joven Augie se matriculó en la que entonces se llamaba Chicago Vocational High School, donde su hija dijo que estudió composición tipográfica.

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August Sallas.

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August “Augie” Sallas, líder sindical de impresores desde hace décadas y activista comunitario de La Villita, murió el viernes. Tenía 86 años y padecía insuficiencia cardíaca, según su hija Jacqueline Ansted.

Cuando un maestro le preguntó una vez a uno de los hijos del Sr. Sallas cómo se ganaba la vida su padre, la respuesta fue: “Es un piquete”.

Eso era porque frecuentemente escuchaba a su padre decirle a su madre cuando salía por la puerta: “Cariño, voy a hacer un piquete”.

El Sr. Sallas, quien pasó la mayor parte de su niñez en el orfanato Angel Guardian en el lado norte, se convirtió en el primer jefe mexicoamericano del Local 16 del Sindicato Tipográfico de Chicago. Él era el líder del sindicato cuando emprendió y luego resolvió una amarga huelga contra el Chicago Tribune a fines de la década de 1980.

Aproximadamente desde 1994 hasta 2014, el Sr. Sallas, quien era un aliado del alcalde Richard M. Daley, fue una de las primeras personas con las que se encontraban los visitantes en el primer piso del Ayuntamiento de Chicago, donde atendió el puesto de información y dio recorridos por el edificio.

Una vez escribió sobre cómo disfrutaba ese puesto y estar al tanto de todo: “Muchos de mis amigos venían y se detenían para hablar conmigo y comenzaban una conversación diciendo ‘Oye, Augie, ¿escuchaste?’. Siempre eran... pistas o chismes políticos... ‘¿Qué está pasando en el Ayuntamiento?’ decían. Soy un adicto a la política, el ‘Hall’ era mi patio de recreo”.

También fue presidente del Concilio Comunitario de La Villita, fundó el Concilio Laboral Hispanoamericano y se postuló sin éxito para ser concejal en la Ciudad de Chicago.

En el Concilio Comunitario de La Villita, el Sr. Sallas ayudó a organizar clínicas legales, clínicas de salud, ferias universitarias, ferias de trabajo, colectas de juguetes e iniciativas para ayudar a las personas a obtener pasaportes.

August Sallas (right) with César Chávez, co-founder of what became the United Farm Workers.

August Sallas (derecha) con César Chávez, co-fundador de los United Farm Workers.

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“Él tomó la iniciativa de traer servicios que la gente no encontraba fáciles de obtener”, dijo Baltazar Enriquez, presidente actual de la organización. “Hacía milagros. Augie conocía a mucha gente. Gracias a que conocía mucha gente, pudimos hacer cosas”.

Cuando las personas acudían a su oficina en la calle 26 porque necesitaban, por ejemplo, ayuda para pagar sus facturas o para hacerse un trabajo dental o una carta de recomendación escolar, el Sr. Sallas decía: “Conozco a alguien que puede ayudarte con eso”.

“Augie no pedía nada”, dijo José Caez, gerente comercial jubilado de IBEW Local 1031 y presidente del Concilio Laboral Hispanoamericano. “El daba.”

“Realmente conocía el pulso de La Villita”, dijo la exfiscal estatal del Condado de Cook, Anita Alvarez, a quien el Sr. Sallas apoyó como miembro de su concilio asesor hispano.

El Sr. Sallas también recolectó donaciones para reparar el reloj defectuoso en el arco de La Villita, un regalo del ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, durante una visita en 1991.

“Pertenece a los mexicanos de la Ciudad de Chicago”, le dijo una vez al Chicago Sun-Times. “Es un símbolo icónico”.

Tenía 5 años cuando él y su hermano mayor, Joseph, se mudaron al orfanato Angel Guardian después de que la tuberculosis devastara a su familia. Su padre Lawrence murió a causa de la enfermedad. Su madre, Victoria, se enfermó tanto que la enviaron al antiguo sanatorio para tuberculosis en Peterson Avenue y Pulaski Road en el lado norte.

El Sr. Sallas vivía en una cabaña en el orfanato con 25 niños de 5 a 15 años.

“Fue criado por monjas alemanas muy estrictas”, según su hija.

“Aprendí mucho viviendo en ese orfanato”, él le dijo a Lawndale News el año pasado. “Aprendí sobre cómo los niños lidian con el duelo, aprendí sobre la naturaleza humana. Aprendí la importancia de construir un sentido de comunidad”.

Cuando tenía unos 14 años, los hermanos se reunieron con su madre y se mudaron a Texas, donde ella murió un año después. Ellos luego regresaron a Chicago.

El joven Augie se matriculó en la que entonces se llamaba la Chicago Vocational High School, donde su hija dijo que estudió composición tipográfica y “tomó la decisión de dedicarse a la imprenta”.

El Sr. Sallas trabajó para publicaciones como el Blue Island Sun-Standard, el Times of Hammond, el Chicago Tribune, el Sun-Times y el Daily Racing Form.

La esposa del Sr. Sallas, Margaret, y su hijo, August Jr., murieron en 2017. Además de su hija Jacqueline, le sobreviven sus hijas Victoria Ann, Laurie y Julie, su hijo Gregory, su hermano Joseph y ocho nietos.

El velorio fue de 3 a 7 p.m. el jueves en Martinez Funeral Home, 2534 S. Pulaski Road. Durante el servicio, él tenía puesto su prendedor del sello postal en honor a César Chávez, quien organizó a los trabajadores agrícolas de la nación.

La misa fúnebre del Sr. Sallas estaba programada para el viernes a las 10 a. m. en la iglesia St. Agnes of Bohemia, 2651 S. Central Park Ave.

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